Desafío Publicación: VIERNES 23 DE ABRIL DE 2010
*El Fuero Estorboso
*Sociedad Indefensa
*Minuto de Silencio
Por Rafael Loret de Mola
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En los últimos años el fuero constitucional, mismo que protege la integridad jurídica de quienes desempeñan cargos de elección popular cuyas opiniones son consideradas inviolables, sólo ha servido para grotescas exhibiciones de poder –esto es como escudo de algunos legisladores alcoholizados que escandalizan en los centros nocturnos- y vendettas políticas, sin disimulo alguno, disfrazadas de querellas desde una instancia de gobierno a otra –la persecución contra Andrés Manuel López Obrador que culminó en abril de 2005 ocupa el sitio estelar entre todas las torpezas institucionales armadas a voluntad del presidencialismo autoritario-. Muy poco bueno ha derivado de la figura.
En el seno del Legislativo, los senadores y diputados con fuero tampoco pueden basarse en éste para extender sus críticas porque, de acuerdo a la normativa interna de sendas Cámaras, priva el acuerdo de no realizar “alusiones personales” desde las tribunas ni pueden “interpelar” al presidente de la República cuando rinde –si puede, claro- sus informes anuales. Ya van dos años que el ceremonial se colapsa –a Fox le dejaron en el vestíbulo y Calderón debió limitarse a entregar el texto sin pronunciar palabra para inaugurar su periodo-, sin que hasta el momento se canalice iniciativa alguna destinada a modificar siquiera las formas, modernizándolas de la única manera que cabe: convirtiendo el anquilosado y viejo monólogo por una comparecencia democrática abierta al debate. Los actores políticos parecen perdidos.
Ni siquiera los antecedentes, insisto, han dado cauce a alguna iniciativa destinada a evitar un nuevo episodio ríspido como los protagonizados por disidentes y oficialistas el primero de diciembre de 2006 y los primeros de septiembre posteriores. Esto es como si dejar correr el tiempo, perdiéndolo, fuera una constancia de una época marcada por la penosa atrofia gubernamental y el permanente jaloneo entre las distintas corrientes partidistas cuyos miembros, eso sí, no se olvidan de cobrar ni confrontan siquiera las presiones que ocasionan, por ejemplo, los salarios caídos de quienes detienen sus labores al exigir mejores condiciones para realizarlas.
El colmo fue la “clausura” de las sedes parlamentarias, en 2008, con una extraña huelga plena de ventajas para quienes la protagonizan y sin que el diálogo sirviera como parapeto. Los atildados legisladores del PRD sostienen así su dualidad al formar parte del gobierno, integrando uno de los poderes de la Unión, pero negándose a reconocer al titular del Ejecutivo formando alianzas regionales con el PAN. Toman lo que les vale y acomoda, sólo esto, como si la sociedad estuviera obligada a convertirse en rehén de un partido por decisión discrecional de su dirigencia y cuantas veces quiera. Grotesco.
Como tienen fuero, acciones como las descritas líneas arriba forman parte de los nuevos mecanismos. No obstante, los congresistas se olvidan de cumplir otras funciones, por ejemplo la de informar a sus representantes de cuanto hacen y hacer la tarea en cuanto al imperativo de trascender hacia una reforma integral del Estado que tienda a evitar excesos y desviaciones absurdas, sin dejar de cobrar un centavo de sus dietas. No dudamos que, en el fondo, la irritación de algunos parlamentarios del PRD contra quien dice ser “presidente legítimo” con el aval de una multitud incondicional, sea por efecto de las obligadas contribuciones a la “causa” que restan sus propias disponibilidades pecuniarias.
El hecho es que, desde luego, el fuero sólo sirve para evitarles molestias a quienes lo ostentan cuando infringen algunas normas administrativas. Para salvarse de los arrestos cuando alardean por las calles, por ejemplo, e igualmente para negociar soterradamente la impunidad sobre asuntos tan truculentos como la cercanía con las redes de pederastas que han salido a flote o los señalamientos, que no se investigan judicialmente, por posibles contactos con los cárteles con pleno dominio sobre territorio nacional. Para eso sí que es un magnífico refugio el fuero. Sólo para eso, subrayo.
Nada hay que justifique a esta figura, entonces, porque es mucho más lo negativo que lo positivo, a sabiendas de los procesos armados con el aval del poder central y destinados a defenestrar a los adversarios “peligrosos”. ¿Por qué, además, debe sostenerse un privilegio que ya no es siquiera útil para garantizar la libertad de opinión de cuantos ocupan cargos electorales? La propia evolución de la sociedad ha rebasado al propósito original.
Debate
En España, el entrometido juez Baltasar Garzón envió a la cárcel a la alcaldesa de la ciudad vasca de Mondragón, Inocencia Galparsoro, por haberse manifestado en nombre de la Asociación Nacionalista Vasca (AVC) suspendida por el “supremo tribunal” dados sus vínculos con la organización terrorista ETA a la que ya nadie, en su sano juicio, puede ahorrarle el calificativo de criminal privilegiando falsas interpretaciones nacionalistas. No hubo fuero que la protegiera ni instancia alguna para vadear la acción de la justicia. Ahora es él quien está sentado en el banquillo, acosado por la derecha representada por el Partido Popular.
Por cierto, la señora Galparsoro, además, se negó a condenar el crimen contra un ex consejero socialista, Isaías Carrasco, en su propia comunidad, perpetrado por los etarras el siete de marzo de 2008. Y lo mismo respecto a la negativa de izar la bandera española en la sede del Cabildo, en una reiterada expresión de su profundo y descocado antihispanismo. Ningún derecho puede prevalecer sobre la integridad de una nación y el ejercicio de su soberanía. En este caso, por supuesto, la inmunidad jurídica no cabría bajo argumentación alguna aun cuando haya voces que señalan hacia el desmantelamiento de la autonomía vasca con el consiguiente peligro de recrudecer la violencia. Esto es como si de la espada de Damocles se tratara.
En nuestro país, en una tercera parte de las entidades federales los alcaldes carecen de fuero constitucional aun cuando éste proteja a los gobernadores y diputados locales. La limitación tiene el acento de la supeditación, lo mismo que cuando se trata de mantener a las corporaciones policíacas bajo el fuero estatal, y no municipal, por consideraciones más políticas que administrativas.
Queda claro que los presidentes municipales no deben estar segregados de otros servidores públicos. Pero con ello se les maniata ante el poder central y en contra del espíritu del artículo 115 Constitucional que dota de autonomía a los municipios frente a la soberanía que se reconoce a las entidades federales. En realidad nos topamos con una crisis conceptual porque es obvio que el poder soberano es aquel que no reconoce a ningún otro y en los estados del país se acepta la preeminencia del orden federal, y de la Carta Magna, sobre las leyes e instituciones regionales.
Si en México una alcaldesa fuera identificada como parte de un grupo terrorista, aun cuando contara con fuero éste no sería impedimento para iniciar un juicio de procedencia destinado a defenestrarla y ponerla a disposición de la justicia. El mecanismo acaso sería un tanto más dilatado pero desembocaría en un escenario similar... salvo, claro, si se privilegiara algún acuerdo soterrado bajo el peso del chantaje. Así se mantienen, por ejemplo, algunos coordinadores de bancada en el Legislativo y varios mandatarios estatales sin la menor autoridad moral aun cuando presuman de contar con el “respaldo popular” prohijado en la malhadada tradición del paternalismo.
Insisto: ¿sirve para algo el fuero que no sea para disimular las consignas de la clase política superior?
El Reto
Más allá de las protecciones oficiosas, los mandatarios deambulan, en esta era de profunda inestabilidad global, entre la violencia y los conatos separatistas de no pocas regiones del mundo. Para colmo, el injerentismo galopante en cuestiones de política exterior mantiene en jaque a la sociedad universal. Tal el caso del conflicto entre Colombia, Venezuela y Ecuador alrededor de los subversivos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Cuando se afirma que la campaña electoral del ecuatoriano Rafael Correa fue financiada con fondos de los subversivos colombianos –esto es con parte de los botines que generan secuestros y otras incidencias-, se plantea un severo dilema moral difícil de digerir. Más todavía cuando las ramificaciones venezolanas no parecen detenerse en las fronteras, a lo largo de Latinoamérica, y se convierten en detonadores sociales. En México, el EPR, ahora negociador, desarrolla el modelo y transita por la geografía... del narcotráfico.
Con diferendos de esta magnitud nuestro gobierno no parece sacar la cabeza. Otra vez la idea de la burbuja inexpugnable para justificar la inercia. Demagogia, como siempre. Abundaremos.
La Anécdota
ETA sigue matando en España aun cuando sus sistemas operativos estén tocados. El asesinato de otro guardia civil, Juan Manuel Piñuel, en Legutiano, una población alavesa, en mayo de 2008, desató una larga y amarga cadena de manifestaciones por todos los rincones de la península ibérica y fue cita durante la cumbre del Perú. También, en plena Feria de San Isidro, en el coso monumental de Las Ventas, en Madrid, el público –unas 24 mil personas-, sostuvo sólo unos segundos el previsto minuto de silencio. El aire se rompió no con la llamarada del clarín que anuncia el inicio del bravío espectáculo sino cortado por un grito sordo, dolido:
--¡Viva España, asesinos!
La plaza entera ovacionó la sentencia. Difícil unanimidad en esta época de sectarismos exacerbados. Todos contra la ignominia del crimen injustificado y artero. El estentóreo clamor enciende la esperanza. No todo está perdido cuando los sentidos despiertan ante el horror de los fundamentalismos –la fiesta de los toros es víctima también de ellos-, arropados con trajes de distinto corte, esparcidos por el mundo.
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Blog: www.rafaelloretdemola.blogspot.com
E-mail: rafloret@hotmail.com
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Rafael Loret de Mola
Escritor
jueves, 22 de abril de 2010
NOSOTROS LOS POBRES
Desafío Publicación: JUEVES 22 DE ABRIL DE 2010
*Nosotros los Pobres
*Hazañas de Vicente
*Las Bodas Costosas
Por Rafael Loret de Mola
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Quizá los nuevos legisladores, esto es aquellos de la primera hornada, ignoren cuál fue una de las proezas metodológicas más exitosas durante la administración federal encabezada por los Fox, ella y él naturalmente. Cuando menos no usaron el antecedente al escuchar al secretario de Hacienda, el presidenciable Ernesto Cordero Arroyo, durante su comparecencia anual habitual, subrayar que el número de pobres en nuestro país había disminuido ala mitad gracias a la efectividad de las políticas sociales actuales y el crecimiento de la economía consiguiente y sostenido por encima de los cinco puntos porcentuales.
Recuérdese que los Fox, ahora en plan de restauradores acaso para combatir con ello el hambre de sus incondicionales y visitantes al pie del templo faraónico –un símil grandilocuente del “salón del sexenio” inaugurado por Luis Echeverría en los terrenos colindantes a su residencia de San Jerónimo-, tuvieron la atingencia de combatir a la miseria extrema... segregándola de las estadísticas oficiales. ¿Cómo lo hicieron? Sencillo: dieron instrucciones a los magos de las cifras para que cuantos contaban con ingresos superiores a dos dólares por día fueran excluidos del parámetro. Y, por supuesto, por obra de la gracia presidencial, el abatimiento porcentual de pobres se vio reflejado, cínicamente por decir lo menos, en los recuentos frecuentes con acentos profundamente demagógicos y, como tales, antidemocráticos.
Fue de esta manera como la derecha en usufructo del gobierno aceleró la “mejoría” sustantiva de las mayorías sólo riñendo, por supuesto, con el sentid común. Hasta la fecha, los responsables de las nuevas mediciones no atinan a responder cómo pueden sufragarse, con ingresos equivalentes a veinticuatro pesos diarios –de acuerdo a las cotizaciones actuales del dólar-, los gastos ingentes de una familia mexicana. Y no hablamos, por supuesto, de gastos de oropel sino de la subsistencia con valores mínimos, une esquema muy alejado al de la burocracia dorada que sabe disfrazar sus prerrogativas incluso para contratar a más de mil funcionarios con sueldos semejantes a los de un subsecretario de Estado y cercanos a los honorarios, supuestamente acotados, del mandatario federal en funciones.
Desde luego, las estimaciones ya no alcanzan. Las autoridades hacendarias insisten en que el crecimiento económico será mucho menor este año y posiblemente los subsecuentes –los pronósticos más optimistas lo sitúan en cuatro por ciento al fin de 2010-, y con ello acaso los “científicos” de nuevo cuño, a imitación de los porfirianos del siglo pasado, requieran reducir todavía más los porcentajes: sólo serán pobres cuantos devengan un dólar al día o menos en estos tiempos en los que casi retornamos a la histórica cotización de doce pesos con cincuenta centavos por cada divisa verde bajo la solidez del llamado “desarrollo nacionalista” que se sostuvo hasta la llegada del primer populista derrochador, precisamente Echeverría a quien tanto copian los Fox.
La demagogia salta a la vista, como ha sido costumbre desde la victoria panista de 2000 cuando las voces de cambios fueron automáticamente traicionadas por las tesis en pro del continuismo de Estado con la ramplona justificación de que los otrora opositores, al encaramarse al poder, pudieron al fin valorar “lo bueno” del régimen al que heredaban. Por ello mismo, se entiende, Ernesto Zedillo, quien proveyó las condiciones de corrupción para elevar el clamor popular a favor de la alternancia, permanece como intocado santón... ¡de la democracia! Y ello precisamente por haber sido proclive a fabricar los escenarios que facilitaran el arribo de la derecha incluso acotando a su propio partido, el PRI, al que traicionó alevosamente negociando impunidad para él y los de su grupo. La historia ya no la escribirían sólo los vencedores.
El legado toma por asalto a los pobres, a cuantos viven de sus empeños cotidianos, cada vez con menos satisfactores, y son recurrentes citas en los discursos pomposos de una clase política que hace tiempo extravió las banderas sociales de la posrevolución, dándole a ésta caducidad precisa pese a los fastos del centenario que se preparan con ahínco... por parte, precisamente, de los contrarrevolucionarios. El engaño es tan grotesco que ni los párvulos se lo creen.
Para que no quede duda de nuestro aserto valdría precisar las semejanzas entre el actual depositario del Ejecutivo federal y el célebre, por lo nefasto, “chacal” de nuestra historia, el general Victoriano Huerta, vergüenza de las Fuerzas Armadas hasta ahora. Este personaje, matador abyecto de Madero y Pino Suárez, acabó sus días en una prisión de Fort Bliss, en El Paso, Texas, a causa de una terrible cirrosis que sancionó sus frecuentes excesos etílicos. Valdría la pena recordarlo para que ningún otro gobernante, sea espurio como él o no, volviera a tropezar con la misma piedra.
Debate
Los diagnósticos de Cordero no son afortunados. Él sabe, además, cuanto significó el “legado” estadístico del régimen precedente para el falso “alivio” teórico de la administración precedente y la actual, detenidas ambas por la negligencia y la torpeza operativa de sus cúpulas. Tan así que admitió el referente cuando dialogamos, él y este columnista, en su condición de titular de la Secretaría de Desarrollo Social en octubre pasado... semanas antes de ser designado secretario de Hacienda en sustitución de Agustín Carstens, avalado por el Fondo Monetario Internacional y por quien fue su jefe, el español Rodrigo Ratto a quien no pocos consideran el mayor activo de la derecha ibérica.
Carstens se fue sin explicar, siquiera, los porqué de los barruntos que él convirtió en tormenta bajo el pretexto de la crisis recesiva mundial –ésta se empeoró en nuestro país a causa del saqueo de dólares promovido, sobre todo, por los bancos con capitales españoles, entre ellos BBVA Bancomer y Santander-, y Cordero arribó sin poder conciliar su convicción acerca del artificial manejo de las estadísticas con las consignas retóricas a las que le obliga su nuevo cargo. Con esta carga no se requiere ser un experto para sopesar la dualidad del funcionario y quizá su angustia de cara a los legisladores que, en su mayoría, se oponen a la actuación de Calderón, a quien han llamado espurio –los priístas lo hicieron recientemente contradiciendo sus avales al dictamen final que le otorgó la Presidencia bajo el escándalo-, y reclaman su renuncia con grandes mantas desde la tribuna de la Cámara de Diputados.
Cordero, por tanto, ha debido aprender a proceder políticamente, esto es manteniendo el tipo aun cuando se reciben los chaparrones ofensivos e inquisitorios de la crecida oposición, cuando continúa en fase de captar funciones y alcances de su nuevo encargo presidencial al que llegó por la vía de la eliminación y acaso para consolidar la inclinación del mandatario por “pintar de azul” a su gobierno aunque ello sea con merma de las verdaderas capacidades operativas. Sobra reiterar que a Cordero Arroyo, pese a su perfil de incondicional de Calderón y la protección de éste, apenas se le conocía en los foros económicos universales a la hora de su mudanza última. El PAN y la pintura no alcanzan para disimular en el cerrado seno del G-20 que marca pautas y dicta destinos en las cumbres recurrentes.
No puede creerse que la pobreza haya disminuido, nada menos, a la mitad cuando las evidencias de lo contrario nos asaltan apenas salimos a la calle o nos introducimos a la dolorosa realidad actual. Ni los expertos manipuladores de cifras pueden llegar a tanto. Esto es: sólo los demagogos redomados se atreven a manifestar lo que es imposible sostener a simple vista. ¿Menos pobres?¡Por favor! Hasta los Fox, en plenas festividades de San Marcos, deben estar carcajeándose.
El Reto
Desde este sinuoso arranque de la carrera sucesoria, la “buena” como solían expresar los antiguos, las encuestas no cesarán. Roy Campos, el más avezado en estos temas, me confió que el PRI, de acuerdo a sus estimaciones, encabezaba las preferencias en las doce entidades en las que este año se renovarán gubernaturas. Sólo en Oaxaca observaba más cerrada la disputa.
Otros sondeos publicados insisten, para abrir boca, en que los Duarte, sin parentesco entre ellos, uno chihuahuense y otro veracruzano, casi doblan a sus adversarios en cuanto a porcentajes de aprobación. En el estado gigante, César Duarte Jáquez, conocido tribuno, supera al panista Carlos Borruel Baquero; y en la ribera del Golfo, Javier Duarte de Ochoa señala la pauta con amplísima ventaja sobre el “elbista” y olvidadizo Miguel Ángel Yunes. (Para muchos la llegada del segundo sería como una reelección considerando el tremendo grado de influencia que mantuvo durante la gestión de Patricio Chirinos, al que alcoholizó y corrompió).
Esto es: si ni siquiera con las alianzas turbias es posible superar al PRI, con todo y cuanto representa el pasado y las mafias redivivas, ¿alguien osa aventurar que este partido no recuperará la Presidencia en 2012? Ya hablaremos de ello.
La Anécdota
Hay bodas muy esperadas. La de la célebre “Gaviota”, Angélica Rivera Hurtado, con el mediático Peña Nieto que va en punta en la carrera presidencial es una de ellas. La otra, claro, surgió de la chistera del mago de los sueños: César Nava, divorciado con no pocas dificultades, reencontró la senda con Paty Sirvent, Patylú.
También en Quintana Roo hace aire. El abanderado del PRI, Roberto Borge Angulo, contrajo nupcias hace unos meses con Mariana Zorrilla Erales. El asunto no tendría mayor connotación a no ser que los esponsales, con costo de dos millones de pesos, fueron sufragados por el gobierno estatal a cargo de Félix González Canto. Así las cosas, el sobrino de Miguel Borge Marín, quien ya fue mandatario en la misma entidad para rubricar con ello los acentos gregarios insondables de la “modernidad” política, marcha sobre caballo de hacienda y algo más.
Las bodas políticas parecen ahora plataformas para escalar el estrellato en pleno auge... de las revistas y noticiarios “del corazón”. Pura democracia en tierras de tuertos.
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Blog: www.rafaelloretdemola.blogspot.com
E-mail: rafloret@hotmail.com
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Rafael Loret de Mola
Escritor
NOS
*Nosotros los Pobres
*Hazañas de Vicente
*Las Bodas Costosas
Por Rafael Loret de Mola
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Quizá los nuevos legisladores, esto es aquellos de la primera hornada, ignoren cuál fue una de las proezas metodológicas más exitosas durante la administración federal encabezada por los Fox, ella y él naturalmente. Cuando menos no usaron el antecedente al escuchar al secretario de Hacienda, el presidenciable Ernesto Cordero Arroyo, durante su comparecencia anual habitual, subrayar que el número de pobres en nuestro país había disminuido ala mitad gracias a la efectividad de las políticas sociales actuales y el crecimiento de la economía consiguiente y sostenido por encima de los cinco puntos porcentuales.
Recuérdese que los Fox, ahora en plan de restauradores acaso para combatir con ello el hambre de sus incondicionales y visitantes al pie del templo faraónico –un símil grandilocuente del “salón del sexenio” inaugurado por Luis Echeverría en los terrenos colindantes a su residencia de San Jerónimo-, tuvieron la atingencia de combatir a la miseria extrema... segregándola de las estadísticas oficiales. ¿Cómo lo hicieron? Sencillo: dieron instrucciones a los magos de las cifras para que cuantos contaban con ingresos superiores a dos dólares por día fueran excluidos del parámetro. Y, por supuesto, por obra de la gracia presidencial, el abatimiento porcentual de pobres se vio reflejado, cínicamente por decir lo menos, en los recuentos frecuentes con acentos profundamente demagógicos y, como tales, antidemocráticos.
Fue de esta manera como la derecha en usufructo del gobierno aceleró la “mejoría” sustantiva de las mayorías sólo riñendo, por supuesto, con el sentid común. Hasta la fecha, los responsables de las nuevas mediciones no atinan a responder cómo pueden sufragarse, con ingresos equivalentes a veinticuatro pesos diarios –de acuerdo a las cotizaciones actuales del dólar-, los gastos ingentes de una familia mexicana. Y no hablamos, por supuesto, de gastos de oropel sino de la subsistencia con valores mínimos, une esquema muy alejado al de la burocracia dorada que sabe disfrazar sus prerrogativas incluso para contratar a más de mil funcionarios con sueldos semejantes a los de un subsecretario de Estado y cercanos a los honorarios, supuestamente acotados, del mandatario federal en funciones.
Desde luego, las estimaciones ya no alcanzan. Las autoridades hacendarias insisten en que el crecimiento económico será mucho menor este año y posiblemente los subsecuentes –los pronósticos más optimistas lo sitúan en cuatro por ciento al fin de 2010-, y con ello acaso los “científicos” de nuevo cuño, a imitación de los porfirianos del siglo pasado, requieran reducir todavía más los porcentajes: sólo serán pobres cuantos devengan un dólar al día o menos en estos tiempos en los que casi retornamos a la histórica cotización de doce pesos con cincuenta centavos por cada divisa verde bajo la solidez del llamado “desarrollo nacionalista” que se sostuvo hasta la llegada del primer populista derrochador, precisamente Echeverría a quien tanto copian los Fox.
La demagogia salta a la vista, como ha sido costumbre desde la victoria panista de 2000 cuando las voces de cambios fueron automáticamente traicionadas por las tesis en pro del continuismo de Estado con la ramplona justificación de que los otrora opositores, al encaramarse al poder, pudieron al fin valorar “lo bueno” del régimen al que heredaban. Por ello mismo, se entiende, Ernesto Zedillo, quien proveyó las condiciones de corrupción para elevar el clamor popular a favor de la alternancia, permanece como intocado santón... ¡de la democracia! Y ello precisamente por haber sido proclive a fabricar los escenarios que facilitaran el arribo de la derecha incluso acotando a su propio partido, el PRI, al que traicionó alevosamente negociando impunidad para él y los de su grupo. La historia ya no la escribirían sólo los vencedores.
El legado toma por asalto a los pobres, a cuantos viven de sus empeños cotidianos, cada vez con menos satisfactores, y son recurrentes citas en los discursos pomposos de una clase política que hace tiempo extravió las banderas sociales de la posrevolución, dándole a ésta caducidad precisa pese a los fastos del centenario que se preparan con ahínco... por parte, precisamente, de los contrarrevolucionarios. El engaño es tan grotesco que ni los párvulos se lo creen.
Para que no quede duda de nuestro aserto valdría precisar las semejanzas entre el actual depositario del Ejecutivo federal y el célebre, por lo nefasto, “chacal” de nuestra historia, el general Victoriano Huerta, vergüenza de las Fuerzas Armadas hasta ahora. Este personaje, matador abyecto de Madero y Pino Suárez, acabó sus días en una prisión de Fort Bliss, en El Paso, Texas, a causa de una terrible cirrosis que sancionó sus frecuentes excesos etílicos. Valdría la pena recordarlo para que ningún otro gobernante, sea espurio como él o no, volviera a tropezar con la misma piedra.
Debate
Los diagnósticos de Cordero no son afortunados. Él sabe, además, cuanto significó el “legado” estadístico del régimen precedente para el falso “alivio” teórico de la administración precedente y la actual, detenidas ambas por la negligencia y la torpeza operativa de sus cúpulas. Tan así que admitió el referente cuando dialogamos, él y este columnista, en su condición de titular de la Secretaría de Desarrollo Social en octubre pasado... semanas antes de ser designado secretario de Hacienda en sustitución de Agustín Carstens, avalado por el Fondo Monetario Internacional y por quien fue su jefe, el español Rodrigo Ratto a quien no pocos consideran el mayor activo de la derecha ibérica.
Carstens se fue sin explicar, siquiera, los porqué de los barruntos que él convirtió en tormenta bajo el pretexto de la crisis recesiva mundial –ésta se empeoró en nuestro país a causa del saqueo de dólares promovido, sobre todo, por los bancos con capitales españoles, entre ellos BBVA Bancomer y Santander-, y Cordero arribó sin poder conciliar su convicción acerca del artificial manejo de las estadísticas con las consignas retóricas a las que le obliga su nuevo cargo. Con esta carga no se requiere ser un experto para sopesar la dualidad del funcionario y quizá su angustia de cara a los legisladores que, en su mayoría, se oponen a la actuación de Calderón, a quien han llamado espurio –los priístas lo hicieron recientemente contradiciendo sus avales al dictamen final que le otorgó la Presidencia bajo el escándalo-, y reclaman su renuncia con grandes mantas desde la tribuna de la Cámara de Diputados.
Cordero, por tanto, ha debido aprender a proceder políticamente, esto es manteniendo el tipo aun cuando se reciben los chaparrones ofensivos e inquisitorios de la crecida oposición, cuando continúa en fase de captar funciones y alcances de su nuevo encargo presidencial al que llegó por la vía de la eliminación y acaso para consolidar la inclinación del mandatario por “pintar de azul” a su gobierno aunque ello sea con merma de las verdaderas capacidades operativas. Sobra reiterar que a Cordero Arroyo, pese a su perfil de incondicional de Calderón y la protección de éste, apenas se le conocía en los foros económicos universales a la hora de su mudanza última. El PAN y la pintura no alcanzan para disimular en el cerrado seno del G-20 que marca pautas y dicta destinos en las cumbres recurrentes.
No puede creerse que la pobreza haya disminuido, nada menos, a la mitad cuando las evidencias de lo contrario nos asaltan apenas salimos a la calle o nos introducimos a la dolorosa realidad actual. Ni los expertos manipuladores de cifras pueden llegar a tanto. Esto es: sólo los demagogos redomados se atreven a manifestar lo que es imposible sostener a simple vista. ¿Menos pobres?¡Por favor! Hasta los Fox, en plenas festividades de San Marcos, deben estar carcajeándose.
El Reto
Desde este sinuoso arranque de la carrera sucesoria, la “buena” como solían expresar los antiguos, las encuestas no cesarán. Roy Campos, el más avezado en estos temas, me confió que el PRI, de acuerdo a sus estimaciones, encabezaba las preferencias en las doce entidades en las que este año se renovarán gubernaturas. Sólo en Oaxaca observaba más cerrada la disputa.
Otros sondeos publicados insisten, para abrir boca, en que los Duarte, sin parentesco entre ellos, uno chihuahuense y otro veracruzano, casi doblan a sus adversarios en cuanto a porcentajes de aprobación. En el estado gigante, César Duarte Jáquez, conocido tribuno, supera al panista Carlos Borruel Baquero; y en la ribera del Golfo, Javier Duarte de Ochoa señala la pauta con amplísima ventaja sobre el “elbista” y olvidadizo Miguel Ángel Yunes. (Para muchos la llegada del segundo sería como una reelección considerando el tremendo grado de influencia que mantuvo durante la gestión de Patricio Chirinos, al que alcoholizó y corrompió).
Esto es: si ni siquiera con las alianzas turbias es posible superar al PRI, con todo y cuanto representa el pasado y las mafias redivivas, ¿alguien osa aventurar que este partido no recuperará la Presidencia en 2012? Ya hablaremos de ello.
La Anécdota
Hay bodas muy esperadas. La de la célebre “Gaviota”, Angélica Rivera Hurtado, con el mediático Peña Nieto que va en punta en la carrera presidencial es una de ellas. La otra, claro, surgió de la chistera del mago de los sueños: César Nava, divorciado con no pocas dificultades, reencontró la senda con Paty Sirvent, Patylú.
También en Quintana Roo hace aire. El abanderado del PRI, Roberto Borge Angulo, contrajo nupcias hace unos meses con Mariana Zorrilla Erales. El asunto no tendría mayor connotación a no ser que los esponsales, con costo de dos millones de pesos, fueron sufragados por el gobierno estatal a cargo de Félix González Canto. Así las cosas, el sobrino de Miguel Borge Marín, quien ya fue mandatario en la misma entidad para rubricar con ello los acentos gregarios insondables de la “modernidad” política, marcha sobre caballo de hacienda y algo más.
Las bodas políticas parecen ahora plataformas para escalar el estrellato en pleno auge... de las revistas y noticiarios “del corazón”. Pura democracia en tierras de tuertos.
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Rafael Loret de Mola
Escritor
NOS
miércoles, 21 de abril de 2010
ENREDOS Y VENGANZAS
Desafío Publicación: MIÉRCOLES 21 DE ABRIL DE 2010
*Enredos y Venganzas
*El PAN se Desgasta
*Huella Periodística
Por Rafael Loret de Mola
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Los adversarios del PAN, sobre todo los priístas porque ahora los perredistas, acotados por las alianzas regionales, suelen ser más cautos, insisten en que este partido no sabe gobernar. Alegan los miembros del PRI, en la misma línea, que la “costumbre del poder” es casi una exclusiva suya. Y apuntan, para corroborar sendos asertos, hacia el desorden general no sólo en materia de seguridad pública sino igualmente en el entorno político, cada vez más convulso por la ausencia casi total de coherencia, seriedad y mesura en cada nivel del gobierno y sus satélites partidistas. Por supuesto los actos de contrición, en cada uno de los frentes y sobre todo el priísta, brillan por sus ausencias.
Uno de los casos más escandalosos de rebatiña política se ha dado en Aguascalientes en donde el gobernador Luis Armando Reynoso Femat, mal visto por la dirigencia nacional de su partido, el PAN, a causa de innumerables excesos en el ejercicio público, optó por atajar la candidatura del ex alcalde de la capital, Martín Orozco Sandoval, su supuesto correligionario, en contubernio con el ayuntamiento priísta que presidió, hasta el 31 de marzo pasado, Gabriel Arellano Espinosa.
A Orozco le acusaron por peculado, ejercicio indebido del servicio público, atentado al desarrollo urbano y fraude, basándose en la denuncia de dos regidores priístas, Enrique López Hernández y José Luis Pérez de Anda, en la que se le señala por haber adquirido, con privilegios, algunos terrenos propiedad del municipio. El ex presidente municipal insiste en que toda la trama es política, que no hizo nada de manera ilegal –reconociendo, por tanto, haber comprado los predios obviamente mediando información oportuna y privilegiada-, por cuanto se procede contra él luego de dos años y meses de haber terminado su gestión y en plena precampaña en pos del gobierno de la entidad. No se trata de un fuego amigo sino de una confrontación de altos decibeles entre panistas con concepciones diametralmente opuestas.
Reynoso, desde luego, perdió los bártulos y se alejó de sus orígenes –de cuando se subió al carro de “Maquío” para iniciar su propio despegue-, apenas ocupó la residencia oficial, legado por cierto que fue de Rodolfo Landeros. (Hasta hace muy poco, Aguascalientes tenía fama de haber tenido “suerte” en cuanto a sus gobernadores, aun cuando ninguno salió pobre del cargo, si se les medía respecto a las obras de infraestructura y sus respectivas capacidades de gestión. Con alguna excepción, claro, la línea se salió de cauce al calor del desarrollo imparable de las grandes mafias).
Desde luego, no son pocos quienes estiman que no es coincidencia el despegue de los “cárteles” en la región con los zigzagueantes movimientos de Reynoso quien, al arranque de su gestión, era observado como un posible aspirante a ocupar planos mayores, dentro de un partido urgido de liderazgos y copado por la continuidad desaseada, considerando juventud y academias del mismo. Poco duró tal perspectiva dado que el personaje sucumbió demasiado pronto a las tentaciones del poder, apartándose de cuantos pretendieron hacerlo reflexionar y dejándose guiar por colaboradores venales y lacayunos que, al amparo de la impunidad, reclaman las más apetitosas tajadas del pastel de la corrupción.
En cambio, Orozco, pese a las frecuentes zancadillas que le endilgó Reynoso, pudo salir airoso del Palacio Municipal y por ello mismo se convirtió en la carta de mayor peso del PAN para intentar retener el gobierno de Aguascalientes. Por supuesto, al ser ajeno al tremendo desgaste y desprestigio del mandatario en funciones, por no haber formado jamás parte de su equipo y mantenerse a distancia, se le vio como un prospecto que podría reparar los desaguisados sin detenerse en consignas facciosas. Si entre priístas han sido frecuentes desprendimientos y rupturas, ¿por qué los panistas habrían de ser menos cuando se han constituido, en no pocos escenarios, como verdaderas copias al carbón del priísmo hegemónico?
Pues bien, Orozco fue inhabilitado por catorce años para ocupar cargos públicos, aun cuando luego se amparó intentando que la suspensión de hechos le habilitara para mantener su candidatura. Mientras ello ocurría, el gobernador Reynoso dedicó la mayor parte de sus jornadas a reunirse con sus abogados de cabecera y soterradamente acordar con los jueces en plena debacle de la autonomía del Poder Judicial, con tal de aplastar a Orozco quien ya había merecido el aval de las dirigencias de su partido y el consiguiente respaldo de un importante sector de opinión pública contrapuesto a la intensa presencia del priísta y senador Carlos Lozano de la Torre, lanzado a intentar recuperar para su partido su antiguo bastión... con el aliento del panista Reynoso. Un cóctel evidentemente explosivo.
No hay regulación ética alguna, en plena rebatiña de intereses de muy bajo nivel. El gobierno se convirtió en atrofia y una ciudad pacífica, la de la gente buena se decía, se ha convertido en guarida de narcotraficantes y de mafias con enormes tentáculos. Abundaremos.
Debate
Rubén Aguilar Valenzuela, parodia del peculiar “Tata” de la legua cómica de Televisa y vocero que fue de Vicente Fox en las tormentosas horas de la campaña negra de 2006, solía intentar corregir los chascarrillos de su jefe para darles algún toque de pretendida solemnidad. Pocas veces lo logró aunque su sello –“Lo que Vicente quiso decir...”- pasó a las antologías de los usos folklóricos de la politiquería.
Con Calderón la vocería, al parecer, se diluyó porque no es cosa de justificar, a cada rato, los largos lapsos de relajamiento característicos de la casa presidencial. A cambio de ella, los funcionarios de alta prosapia no hacen otra cosa sino intentar aclarar entuertos y responder aseveraciones contrarias al criterio superior, todos los días, como si lo primordial fueran las justificaciones semánticas en ausencia de acciones convincentes.
El mandatario en funciones, ya se sabe, ha inaugurado una manera de permanecer en la inercia simulando que se actúa: le basta con enviar iniciativas de ley al Congreso sin establecer antes los consensos necesarios para destrabar candados y limpiar la ruta procesal; con ello, endilga la responsiva de la parálisis a sus contrarios mientras él gana tiempo, perdiéndolo. El resultado es similar al de la marginación foxista, efecto del pretendido “freno” que el Congreso le impuso, a éste y no al falso cambio basado en la inercia, con paralizantes consecuencias para el país.
Ahora es el secretario de Gobernación, el “ex panista” Fernando Gómez-Mont Urueta, quien desciende a los avernos de la opinión pública, soslayando sus facultades torales, con tal de esgrimir, a cada rato, una provocadora y fútil defensa del mandatario Calderón, y lo mismo cuando se requiere “aclarar” o “precisar” declaraciones comprometedoras como la del general Guillermo Galván, titular de la Defensa Nacional, en el sentido de que algunos militares ya comenzaban a inconformarse cuando se les enviaba al “combate” contra el narcotráfico. Gómez-Mont debió especificar que la lealtad del ejército es incontrovertible. Más vale decirlo, cuando menos.
Así gobierna la derecha y por ello sus adversarios alertan... como si el pasado no existiera. Pero la culpa la tienen quienes anunciaron un cambio y luego le tuvieron miedo por aquello de que podrían soliviantarse los perniciosos y los perversos, como lo hicieron de todas maneras.
¿Puede confiarse en una administración en la cual el titular de Gobernación debe dar la cara para corregirle la plana al general secretario responsable, se supone, de preservar nuestra soberanía y la viabilidad, por ende, de la República?¿Y en la que igualmente se exaltan las frívolas declaraciones de un canta-autor para sopesarlas como si se tratara de críticas de fondo sobre las cuestiones medulares? Sólo falta que Gómez-Mont haga las veces de niñera con los vástagos del matrimonio Calderón.
El Reto
Mucho se habla de que las alianzas regionales entre el agua y el aceite, el PAN y el PRD por supuesto, se fundamentan en el imperativo de combatir a los “cacicazgos” estatales en manos de gobernadores priístas. ¿Y cuando los feudos están en manos de panistas, como el citado Reynoso Femat, o de perredistas, digamos como sucede en Zacatecas en donde el duelo entre Amalia García y los Monreal plantea una lucha de pandillas surgidas del mismo corral, tal justificaría alguna coalición del PRI con el PAN o el PRD, según fuera el caso, para extirparlos?
La descomposición política aguda, bajo una visión facciosa y maniquea, nos ha guiado, sin remedio, a los escenarios de las confabulaciones retardatarias. Nada hay de espíritu democrático en tales actitudes aun cuando nos vendan la idea de que así se privilegia el debate por cuanto genera polémicas sustentadas en el asombro del colectivo.
Ya verán ustedes cuán costosas serán las consecuencias. Sobre todo al momento en que las alianzas se conviertan presuntamente en gobiernos para dar lugar a los reacomodos de unos y otros con derecho de ejercer mandos territoriales. ¿No es éste el mismo planteo con el que las mafias se disputan, ahora mismo, los territorios del país que la desidia gubernamental ha desocupado?
La Anécdota
Cada que un gobernador asume la represión como sustento de poder, sobre todo cuando se trata de desmantelar o pretender amedrentar a sus críticos, pierde definitivamente el pulso de la democracia. No hay excepciones. Este columnista se ha asomado decenas de veces a tales escenarios contaminados por la prepotencia mortal de los malos mandatarios, lo mismo en Chiapas, cuando estuvo bajo la férula del repelente Pablo Salazar Mendiguchía, que en Aguascalientes al calor de Reynoso Femat.
En plena feria de San Marcos, luego de haber obsequiado a los Fox con un remedo de la misma al pie del templo faraónico de los mencionados, Reynoso presume por los daños infringidos a quienes señalaron sus vínculos controversiales, entre ellos el valeroso ingeniero Rodolfo Franco quien fue expulsado de las cabinas radiofónicas, por intervención directa del mandatario señalado, y perseguido arteramente. Lo único que le ha quedado a éste es contar los días y las semanas que faltan para la transición inevitable. ¿Alguien apuesta por la cabeza de Reynoso? Nadie, a menos de que Gómez-Mont ensaye con él las más avezadas suertes de la impunidad corrompida. ¿Gobierno?
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Blog: www.rafaelloretdemola.blogspot.com
E-mail: rafloret@hotmail.com
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Rafael Loret de Mola
Escritor
*Enredos y Venganzas
*El PAN se Desgasta
*Huella Periodística
Por Rafael Loret de Mola
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Los adversarios del PAN, sobre todo los priístas porque ahora los perredistas, acotados por las alianzas regionales, suelen ser más cautos, insisten en que este partido no sabe gobernar. Alegan los miembros del PRI, en la misma línea, que la “costumbre del poder” es casi una exclusiva suya. Y apuntan, para corroborar sendos asertos, hacia el desorden general no sólo en materia de seguridad pública sino igualmente en el entorno político, cada vez más convulso por la ausencia casi total de coherencia, seriedad y mesura en cada nivel del gobierno y sus satélites partidistas. Por supuesto los actos de contrición, en cada uno de los frentes y sobre todo el priísta, brillan por sus ausencias.
Uno de los casos más escandalosos de rebatiña política se ha dado en Aguascalientes en donde el gobernador Luis Armando Reynoso Femat, mal visto por la dirigencia nacional de su partido, el PAN, a causa de innumerables excesos en el ejercicio público, optó por atajar la candidatura del ex alcalde de la capital, Martín Orozco Sandoval, su supuesto correligionario, en contubernio con el ayuntamiento priísta que presidió, hasta el 31 de marzo pasado, Gabriel Arellano Espinosa.
A Orozco le acusaron por peculado, ejercicio indebido del servicio público, atentado al desarrollo urbano y fraude, basándose en la denuncia de dos regidores priístas, Enrique López Hernández y José Luis Pérez de Anda, en la que se le señala por haber adquirido, con privilegios, algunos terrenos propiedad del municipio. El ex presidente municipal insiste en que toda la trama es política, que no hizo nada de manera ilegal –reconociendo, por tanto, haber comprado los predios obviamente mediando información oportuna y privilegiada-, por cuanto se procede contra él luego de dos años y meses de haber terminado su gestión y en plena precampaña en pos del gobierno de la entidad. No se trata de un fuego amigo sino de una confrontación de altos decibeles entre panistas con concepciones diametralmente opuestas.
Reynoso, desde luego, perdió los bártulos y se alejó de sus orígenes –de cuando se subió al carro de “Maquío” para iniciar su propio despegue-, apenas ocupó la residencia oficial, legado por cierto que fue de Rodolfo Landeros. (Hasta hace muy poco, Aguascalientes tenía fama de haber tenido “suerte” en cuanto a sus gobernadores, aun cuando ninguno salió pobre del cargo, si se les medía respecto a las obras de infraestructura y sus respectivas capacidades de gestión. Con alguna excepción, claro, la línea se salió de cauce al calor del desarrollo imparable de las grandes mafias).
Desde luego, no son pocos quienes estiman que no es coincidencia el despegue de los “cárteles” en la región con los zigzagueantes movimientos de Reynoso quien, al arranque de su gestión, era observado como un posible aspirante a ocupar planos mayores, dentro de un partido urgido de liderazgos y copado por la continuidad desaseada, considerando juventud y academias del mismo. Poco duró tal perspectiva dado que el personaje sucumbió demasiado pronto a las tentaciones del poder, apartándose de cuantos pretendieron hacerlo reflexionar y dejándose guiar por colaboradores venales y lacayunos que, al amparo de la impunidad, reclaman las más apetitosas tajadas del pastel de la corrupción.
En cambio, Orozco, pese a las frecuentes zancadillas que le endilgó Reynoso, pudo salir airoso del Palacio Municipal y por ello mismo se convirtió en la carta de mayor peso del PAN para intentar retener el gobierno de Aguascalientes. Por supuesto, al ser ajeno al tremendo desgaste y desprestigio del mandatario en funciones, por no haber formado jamás parte de su equipo y mantenerse a distancia, se le vio como un prospecto que podría reparar los desaguisados sin detenerse en consignas facciosas. Si entre priístas han sido frecuentes desprendimientos y rupturas, ¿por qué los panistas habrían de ser menos cuando se han constituido, en no pocos escenarios, como verdaderas copias al carbón del priísmo hegemónico?
Pues bien, Orozco fue inhabilitado por catorce años para ocupar cargos públicos, aun cuando luego se amparó intentando que la suspensión de hechos le habilitara para mantener su candidatura. Mientras ello ocurría, el gobernador Reynoso dedicó la mayor parte de sus jornadas a reunirse con sus abogados de cabecera y soterradamente acordar con los jueces en plena debacle de la autonomía del Poder Judicial, con tal de aplastar a Orozco quien ya había merecido el aval de las dirigencias de su partido y el consiguiente respaldo de un importante sector de opinión pública contrapuesto a la intensa presencia del priísta y senador Carlos Lozano de la Torre, lanzado a intentar recuperar para su partido su antiguo bastión... con el aliento del panista Reynoso. Un cóctel evidentemente explosivo.
No hay regulación ética alguna, en plena rebatiña de intereses de muy bajo nivel. El gobierno se convirtió en atrofia y una ciudad pacífica, la de la gente buena se decía, se ha convertido en guarida de narcotraficantes y de mafias con enormes tentáculos. Abundaremos.
Debate
Rubén Aguilar Valenzuela, parodia del peculiar “Tata” de la legua cómica de Televisa y vocero que fue de Vicente Fox en las tormentosas horas de la campaña negra de 2006, solía intentar corregir los chascarrillos de su jefe para darles algún toque de pretendida solemnidad. Pocas veces lo logró aunque su sello –“Lo que Vicente quiso decir...”- pasó a las antologías de los usos folklóricos de la politiquería.
Con Calderón la vocería, al parecer, se diluyó porque no es cosa de justificar, a cada rato, los largos lapsos de relajamiento característicos de la casa presidencial. A cambio de ella, los funcionarios de alta prosapia no hacen otra cosa sino intentar aclarar entuertos y responder aseveraciones contrarias al criterio superior, todos los días, como si lo primordial fueran las justificaciones semánticas en ausencia de acciones convincentes.
El mandatario en funciones, ya se sabe, ha inaugurado una manera de permanecer en la inercia simulando que se actúa: le basta con enviar iniciativas de ley al Congreso sin establecer antes los consensos necesarios para destrabar candados y limpiar la ruta procesal; con ello, endilga la responsiva de la parálisis a sus contrarios mientras él gana tiempo, perdiéndolo. El resultado es similar al de la marginación foxista, efecto del pretendido “freno” que el Congreso le impuso, a éste y no al falso cambio basado en la inercia, con paralizantes consecuencias para el país.
Ahora es el secretario de Gobernación, el “ex panista” Fernando Gómez-Mont Urueta, quien desciende a los avernos de la opinión pública, soslayando sus facultades torales, con tal de esgrimir, a cada rato, una provocadora y fútil defensa del mandatario Calderón, y lo mismo cuando se requiere “aclarar” o “precisar” declaraciones comprometedoras como la del general Guillermo Galván, titular de la Defensa Nacional, en el sentido de que algunos militares ya comenzaban a inconformarse cuando se les enviaba al “combate” contra el narcotráfico. Gómez-Mont debió especificar que la lealtad del ejército es incontrovertible. Más vale decirlo, cuando menos.
Así gobierna la derecha y por ello sus adversarios alertan... como si el pasado no existiera. Pero la culpa la tienen quienes anunciaron un cambio y luego le tuvieron miedo por aquello de que podrían soliviantarse los perniciosos y los perversos, como lo hicieron de todas maneras.
¿Puede confiarse en una administración en la cual el titular de Gobernación debe dar la cara para corregirle la plana al general secretario responsable, se supone, de preservar nuestra soberanía y la viabilidad, por ende, de la República?¿Y en la que igualmente se exaltan las frívolas declaraciones de un canta-autor para sopesarlas como si se tratara de críticas de fondo sobre las cuestiones medulares? Sólo falta que Gómez-Mont haga las veces de niñera con los vástagos del matrimonio Calderón.
El Reto
Mucho se habla de que las alianzas regionales entre el agua y el aceite, el PAN y el PRD por supuesto, se fundamentan en el imperativo de combatir a los “cacicazgos” estatales en manos de gobernadores priístas. ¿Y cuando los feudos están en manos de panistas, como el citado Reynoso Femat, o de perredistas, digamos como sucede en Zacatecas en donde el duelo entre Amalia García y los Monreal plantea una lucha de pandillas surgidas del mismo corral, tal justificaría alguna coalición del PRI con el PAN o el PRD, según fuera el caso, para extirparlos?
La descomposición política aguda, bajo una visión facciosa y maniquea, nos ha guiado, sin remedio, a los escenarios de las confabulaciones retardatarias. Nada hay de espíritu democrático en tales actitudes aun cuando nos vendan la idea de que así se privilegia el debate por cuanto genera polémicas sustentadas en el asombro del colectivo.
Ya verán ustedes cuán costosas serán las consecuencias. Sobre todo al momento en que las alianzas se conviertan presuntamente en gobiernos para dar lugar a los reacomodos de unos y otros con derecho de ejercer mandos territoriales. ¿No es éste el mismo planteo con el que las mafias se disputan, ahora mismo, los territorios del país que la desidia gubernamental ha desocupado?
La Anécdota
Cada que un gobernador asume la represión como sustento de poder, sobre todo cuando se trata de desmantelar o pretender amedrentar a sus críticos, pierde definitivamente el pulso de la democracia. No hay excepciones. Este columnista se ha asomado decenas de veces a tales escenarios contaminados por la prepotencia mortal de los malos mandatarios, lo mismo en Chiapas, cuando estuvo bajo la férula del repelente Pablo Salazar Mendiguchía, que en Aguascalientes al calor de Reynoso Femat.
En plena feria de San Marcos, luego de haber obsequiado a los Fox con un remedo de la misma al pie del templo faraónico de los mencionados, Reynoso presume por los daños infringidos a quienes señalaron sus vínculos controversiales, entre ellos el valeroso ingeniero Rodolfo Franco quien fue expulsado de las cabinas radiofónicas, por intervención directa del mandatario señalado, y perseguido arteramente. Lo único que le ha quedado a éste es contar los días y las semanas que faltan para la transición inevitable. ¿Alguien apuesta por la cabeza de Reynoso? Nadie, a menos de que Gómez-Mont ensaye con él las más avezadas suertes de la impunidad corrompida. ¿Gobierno?
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Blog: www.rafaelloretdemola.blogspot.com
E-mail: rafloret@hotmail.com
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Rafael Loret de Mola
Escritor
lunes, 19 de abril de 2010
SANTOS Y SANTONES
Desafío Publicación: LUNES 19 DE ABRIL DE 2010
*Santos y Santones
*Las Dedicatorias
*De la “Mera Buena”
Por Rafael Loret de Mola
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Si, como me dijo hace tiempo el abogado César Fentanes, cada sexenio “estrena” a sus propios narcos, esto es estableciendo protecciones para unos a trueque de perseguir “ferozmente” a otros, los adversarios se entiende, en materia económica, en cambio, las cosas son muy diferentes: los antiguos cómplices del llamado “viejo régimen” se convirtieron en pilares, acaso mías influyentes, del “nuevo”, bajo el supuesto de que en serio la alternancia en 2000 haya modificado los escenarios.
También es cierto que, históricamente y sobre todo a través de nuestras constituciones –en donde los vaivenes entre centralismo y federalismo marcan pautas y exhiben la permanente actitud voluble de la clase política-, quienes promueven y hacen las leyes, por lo general, establecen primero las dedicatorias. Esto es: se piensa en los recipiendarios directos, sea para bien o para mal, mucho antes de concebir los presuntos beneficios colectivos. De esta manera se establece un vínculo de amor-odio permanente entre el poder político y los diversos sectores de la sociedad. Sencillamente absurdo.
En materia económica, es evidente que los grandes socios del establishment, patrocinadores de neopolíticos con ávidas intenciones de encaramarse en la cúpula gubernamental, gozan de privilegios sin cuento de acuerdo a los acuerdos soterrados, jamás escritos, con quienes mantienen la batuta en el sector oficial y pueden disponer el curso de leyes y condiciones. Para no pocos poderosos, los oligarcas para decirlo de una vez, el Estado ideal es aquel en donde el gobierno asuma funciones de gerencia cómplice, acotadas funciones y perspectivas, en beneficio de los cerrados consorcios afines. Todo lo demás, y específicamente cuando se opera con talante democrático, debe observarse como pernicioso y considerado, por ende, blanco de intrigas consolidadas a través de campañas muy costosas, sólo al alcance de los grupos con enormes disponibilidades. Y pobre de aquel que se anime a romper el círculo vicioso.
Hace dos semanas, aprovechando el período vacacional, Felipe Calderón lanzó una iniciativa para intentar lazar a los desbordados monopolios que destroncan competencias y estrechan nexos cuestionables con autoridades venales para alzar vuelos y desterrar a cuantos pretendan hacerles sombra. Una práctica que, desde luego, ha ido multiplicándose tras los desaseados comicios de 2006 en los cuales apostaron “sus restos” los corporativos intocables. Las facturas por cobrar, por aquello de la “campaña negra” que situó a la izquierda entre los peligros satanizados de la vida institucional, coparon desde entonces el cuestionado mandato del señor Calderón y marcaron, sin remedio, a su régimen.
Es obvio que el antecedente debió pesar en el ánimo del mandatario en funciones a la hora de lanzarse contra los oligopolios y derivados. Esto es: primero estableció las dedicatorias. Y es obvio que sus interrelaciones con los medios masivos de comunicación, Televisa y Azteca, no están en su mejor momento por mucho que los dineros de estos consorcios se hayan extendido para asegurarse el curso de las nuevas frecuencias marginando a los demás concesionarios, de medios radiofónicos sobre todo. Es evidente también que las dos cadenas de televisión privadas incurren, con frecuencia, en prácticas incorrectas para extender sus propias coberturas a costa de reducir a otras empresas regionales e incluso a las paraestatales.
En línea semejante, no han sido del todo felices los encuentros entre la Presidencia acotada –más que nada por torpeza operativa- y el poderoso Carlos Slim Helú, exaltado como el mayor multimillonario del planeta y concentrador de rubros y mercados, como consecuencia del favoritismo oficial hacia las compañías hispanas que, acaso para exaltar los fastos del bicentenario, se han consolidado en México para confirmar nuestra dependencia notoria en no pocos renglones de los llamados “estratégicos”, desde las comunicaciones hasta los energéticos. Dicen las malas lenguas que, en México, ya es más influyente el presidente del gobierno español, el singular “socialista” José Luis Rodríguez Zapatero, que el propio Calderón. Y no se exagera.
En este punto podemos encontrar el verdadero diferendo sobre las prácticas monopólicas que ahora arman la nueva guerra emprendida por el señor Calderón. La iniciativa presidencial se observa bien en el papel; la cuestión de fondo es si pretende pareja o si sólo se basa en las animosidades del mandatario respecto a los grupos que concentran capitales y se extienden sin rubor, insisto, al amparo de las complicidades que, desde luego, se callan.
Por lo anterior, claro, las sacudidas están garantizadas en pleno revuelo de intereses. Hay mucho dinero en juego y es esto lo que, en serio, altera las condiciones. Porque, sin duda, Calderón no tiene en sus manos los controles. Ni siquiera el Legislativo.
Debate
Un ejemplo de lo anterior lo tenemos en la reacción de la empresa Telefónica Móvil, de capital español claro, contra la decisión del Senado de no prorrogar el lapso para el registro de los teléfonos celulares. En la víspera de la fecha límite, cuando en la Cámara Alta los representantes populares ya habían alertado a la ciudadanía sobre las cancelaciones de servicios para los incumplidos aun cuando tuvieran que pagar por la renta de la línea de acuerdo a los contratos preestablecidos, la compañía de marras llamó a sus clientes a no hacer caso de la disposición basándose en que se había amparado contra el resolutivo.
Esto es, abiertamente, la empresa española festinó su posición, desmarcándose de las leyes a través de interpretaciones sesgadas y avanzando, claro, sobre la nacional Telcel, parte del corporativo de Slim en materia de comunicaciones observada, lo mismo que Telmex, por su tendencia hacia el monopolio dada su cobertura superior, sin duda, a la mitad del mercado con lo cual, por supuesto, cae dentro del resolutivo para impedir la concentración de capitales y rubros aunque se sostenga una competencia hasta ahora bastante desigual.
Con lo anterior, por supuesto, los inversionistas españoles están doblemente de plácemes. En primer lugar porque el freno contra los monopolios simulados abre las puertas de nuestros mercados; y, en segundo, pueden crecer a punta de amparos para evadir las decisiones del Congreso y colocarse como punta de lanzas en pro de la reconquista. Y todo ello, repito, a unos cuantos meses de las celebraciones patrias en las que se arengará a los mexicanos a sentirse independientes... sin serlo en materia financiera.
De un tiempo a la fecha, la verdadera guerra económica se sitúa en dos bandos: el español que arremete con la fuerza de la Unión Europea –el BBVA, por ejemplo, reconoce que el cuarenta por ciento de sus utilidades anuales se generan en nuestro país-, y el estadounidense que protege a sus inversionistas, sobre todo los banqueros, hasta el punto de reaccionar contra la tendencia en pro de los hispanos. Recuérdese que fue el Citigroup, comprador de Banamex, el primer grupo financiero al que se dio la bienvenida tras la consumación de la alternancia en 2000. Y ello como consecuencia de la arribazón de bancos españoles listos a apoderarse del botín latinoamericano como si con ello recuperara a sus antiguas colonias. Cuando menos, los criterios son los mismos.
Detrás de las acciones de la administración de Calderón siempre hay hilos conductores que le apartan de los afanes nacionalistas supuestamente defendidos por la misma. Por ello se desconfía de un gobierno con grave conflictiva de origen e incapaz de contrarrestar las severas presiones externas e internas. Sin solvencia moral, es muy difícil ganar el pulso de la credibilidad pública. Y es esto lo que se ha venido arrastrando desde diciembre de 2006 más allá de los movimientos de resistencia y las parodias de una izquierda hondamente dividida.
El Reto
Cuando Juan Camilo Mortiño, muerto en noviembre de 2008, inició su andar como secretario de Gobernación –precisamente en enero del mismo año-, los cotidianos madrileños saludaron con euforia el advenimiento: “Un gallego es el segundo hombre más fuerte de México” –señaló el ABC-. Y explicaba que el cargo, equivalente al del Ministerio del Interior, le colocaba en posición excepcional para que pudiera suceder a Calderón en 2012. Era éste, sin duda, el puntal que faltaba para cerrar el círculo de las grandes negociaciones a favor de los grupos españoles en nuestro país, incluyendo, por supuesto, el sector energético. No se olvide que la familia Mouriño, originaria de Vigo pero asentada en Campeche, es todavía una de las mayores concesionarias de PEMEX y no sólo en materia de gasolineras.
Con la ausencia de Mouriño, sin embargo, no se perdió el pulso del todo. La llegada de Alonso Lujambio Irazábal a la secretaría de Educación, en abril del 2009, volvió a abrir la perspectiva favorable para los inversionistas ibéricos. Él es ahora el “puente” entre las dos naciones con la misión de asegurar la expansión de los capitales provenientes de la Madre Patria. Y no es todo: además se cuenta con el aval de la poderosa “novia de Chucky”, Elba Esther, como supuesta garante de la continuidad.
No por otra cosa, el “delfín” de Calderón es ahora Lujambio... aunque el corazón de Cordero todavía se agite. Abundaremos.
La Anécdota
En la celebración glamorosa de la asunción presidencial de Adolfo López Mateos, las salutaciones efusivas no se hicieron esperar. En tales circunstancias, uno de los convocados, Don Manuel Tello, tuerto físicamente pero de gran visión política, se acercó al nuevo Ejecutivo sin reconocerlo.
--Oiga, joven –le espetó-. Le veo muy solicitado. Seguro le toco un hueso muy bueno. ¿Qué le dieron?
El mandatario entendió el despiste de Tello y le siguió la corriente:
--Pues, don Manuelito, me tocó, nada menos, la “mera buena”.
--¿Y quién es esa?
--La Presidencia, don Manuel, la Presidencia.
Como Tello todavía hay muchos que deambulan sin saber en donde pueden encontrar al presidente.
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Rafael Loret de Mola
Escritor
*Santos y Santones
*Las Dedicatorias
*De la “Mera Buena”
Por Rafael Loret de Mola
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Si, como me dijo hace tiempo el abogado César Fentanes, cada sexenio “estrena” a sus propios narcos, esto es estableciendo protecciones para unos a trueque de perseguir “ferozmente” a otros, los adversarios se entiende, en materia económica, en cambio, las cosas son muy diferentes: los antiguos cómplices del llamado “viejo régimen” se convirtieron en pilares, acaso mías influyentes, del “nuevo”, bajo el supuesto de que en serio la alternancia en 2000 haya modificado los escenarios.
También es cierto que, históricamente y sobre todo a través de nuestras constituciones –en donde los vaivenes entre centralismo y federalismo marcan pautas y exhiben la permanente actitud voluble de la clase política-, quienes promueven y hacen las leyes, por lo general, establecen primero las dedicatorias. Esto es: se piensa en los recipiendarios directos, sea para bien o para mal, mucho antes de concebir los presuntos beneficios colectivos. De esta manera se establece un vínculo de amor-odio permanente entre el poder político y los diversos sectores de la sociedad. Sencillamente absurdo.
En materia económica, es evidente que los grandes socios del establishment, patrocinadores de neopolíticos con ávidas intenciones de encaramarse en la cúpula gubernamental, gozan de privilegios sin cuento de acuerdo a los acuerdos soterrados, jamás escritos, con quienes mantienen la batuta en el sector oficial y pueden disponer el curso de leyes y condiciones. Para no pocos poderosos, los oligarcas para decirlo de una vez, el Estado ideal es aquel en donde el gobierno asuma funciones de gerencia cómplice, acotadas funciones y perspectivas, en beneficio de los cerrados consorcios afines. Todo lo demás, y específicamente cuando se opera con talante democrático, debe observarse como pernicioso y considerado, por ende, blanco de intrigas consolidadas a través de campañas muy costosas, sólo al alcance de los grupos con enormes disponibilidades. Y pobre de aquel que se anime a romper el círculo vicioso.
Hace dos semanas, aprovechando el período vacacional, Felipe Calderón lanzó una iniciativa para intentar lazar a los desbordados monopolios que destroncan competencias y estrechan nexos cuestionables con autoridades venales para alzar vuelos y desterrar a cuantos pretendan hacerles sombra. Una práctica que, desde luego, ha ido multiplicándose tras los desaseados comicios de 2006 en los cuales apostaron “sus restos” los corporativos intocables. Las facturas por cobrar, por aquello de la “campaña negra” que situó a la izquierda entre los peligros satanizados de la vida institucional, coparon desde entonces el cuestionado mandato del señor Calderón y marcaron, sin remedio, a su régimen.
Es obvio que el antecedente debió pesar en el ánimo del mandatario en funciones a la hora de lanzarse contra los oligopolios y derivados. Esto es: primero estableció las dedicatorias. Y es obvio que sus interrelaciones con los medios masivos de comunicación, Televisa y Azteca, no están en su mejor momento por mucho que los dineros de estos consorcios se hayan extendido para asegurarse el curso de las nuevas frecuencias marginando a los demás concesionarios, de medios radiofónicos sobre todo. Es evidente también que las dos cadenas de televisión privadas incurren, con frecuencia, en prácticas incorrectas para extender sus propias coberturas a costa de reducir a otras empresas regionales e incluso a las paraestatales.
En línea semejante, no han sido del todo felices los encuentros entre la Presidencia acotada –más que nada por torpeza operativa- y el poderoso Carlos Slim Helú, exaltado como el mayor multimillonario del planeta y concentrador de rubros y mercados, como consecuencia del favoritismo oficial hacia las compañías hispanas que, acaso para exaltar los fastos del bicentenario, se han consolidado en México para confirmar nuestra dependencia notoria en no pocos renglones de los llamados “estratégicos”, desde las comunicaciones hasta los energéticos. Dicen las malas lenguas que, en México, ya es más influyente el presidente del gobierno español, el singular “socialista” José Luis Rodríguez Zapatero, que el propio Calderón. Y no se exagera.
En este punto podemos encontrar el verdadero diferendo sobre las prácticas monopólicas que ahora arman la nueva guerra emprendida por el señor Calderón. La iniciativa presidencial se observa bien en el papel; la cuestión de fondo es si pretende pareja o si sólo se basa en las animosidades del mandatario respecto a los grupos que concentran capitales y se extienden sin rubor, insisto, al amparo de las complicidades que, desde luego, se callan.
Por lo anterior, claro, las sacudidas están garantizadas en pleno revuelo de intereses. Hay mucho dinero en juego y es esto lo que, en serio, altera las condiciones. Porque, sin duda, Calderón no tiene en sus manos los controles. Ni siquiera el Legislativo.
Debate
Un ejemplo de lo anterior lo tenemos en la reacción de la empresa Telefónica Móvil, de capital español claro, contra la decisión del Senado de no prorrogar el lapso para el registro de los teléfonos celulares. En la víspera de la fecha límite, cuando en la Cámara Alta los representantes populares ya habían alertado a la ciudadanía sobre las cancelaciones de servicios para los incumplidos aun cuando tuvieran que pagar por la renta de la línea de acuerdo a los contratos preestablecidos, la compañía de marras llamó a sus clientes a no hacer caso de la disposición basándose en que se había amparado contra el resolutivo.
Esto es, abiertamente, la empresa española festinó su posición, desmarcándose de las leyes a través de interpretaciones sesgadas y avanzando, claro, sobre la nacional Telcel, parte del corporativo de Slim en materia de comunicaciones observada, lo mismo que Telmex, por su tendencia hacia el monopolio dada su cobertura superior, sin duda, a la mitad del mercado con lo cual, por supuesto, cae dentro del resolutivo para impedir la concentración de capitales y rubros aunque se sostenga una competencia hasta ahora bastante desigual.
Con lo anterior, por supuesto, los inversionistas españoles están doblemente de plácemes. En primer lugar porque el freno contra los monopolios simulados abre las puertas de nuestros mercados; y, en segundo, pueden crecer a punta de amparos para evadir las decisiones del Congreso y colocarse como punta de lanzas en pro de la reconquista. Y todo ello, repito, a unos cuantos meses de las celebraciones patrias en las que se arengará a los mexicanos a sentirse independientes... sin serlo en materia financiera.
De un tiempo a la fecha, la verdadera guerra económica se sitúa en dos bandos: el español que arremete con la fuerza de la Unión Europea –el BBVA, por ejemplo, reconoce que el cuarenta por ciento de sus utilidades anuales se generan en nuestro país-, y el estadounidense que protege a sus inversionistas, sobre todo los banqueros, hasta el punto de reaccionar contra la tendencia en pro de los hispanos. Recuérdese que fue el Citigroup, comprador de Banamex, el primer grupo financiero al que se dio la bienvenida tras la consumación de la alternancia en 2000. Y ello como consecuencia de la arribazón de bancos españoles listos a apoderarse del botín latinoamericano como si con ello recuperara a sus antiguas colonias. Cuando menos, los criterios son los mismos.
Detrás de las acciones de la administración de Calderón siempre hay hilos conductores que le apartan de los afanes nacionalistas supuestamente defendidos por la misma. Por ello se desconfía de un gobierno con grave conflictiva de origen e incapaz de contrarrestar las severas presiones externas e internas. Sin solvencia moral, es muy difícil ganar el pulso de la credibilidad pública. Y es esto lo que se ha venido arrastrando desde diciembre de 2006 más allá de los movimientos de resistencia y las parodias de una izquierda hondamente dividida.
El Reto
Cuando Juan Camilo Mortiño, muerto en noviembre de 2008, inició su andar como secretario de Gobernación –precisamente en enero del mismo año-, los cotidianos madrileños saludaron con euforia el advenimiento: “Un gallego es el segundo hombre más fuerte de México” –señaló el ABC-. Y explicaba que el cargo, equivalente al del Ministerio del Interior, le colocaba en posición excepcional para que pudiera suceder a Calderón en 2012. Era éste, sin duda, el puntal que faltaba para cerrar el círculo de las grandes negociaciones a favor de los grupos españoles en nuestro país, incluyendo, por supuesto, el sector energético. No se olvide que la familia Mouriño, originaria de Vigo pero asentada en Campeche, es todavía una de las mayores concesionarias de PEMEX y no sólo en materia de gasolineras.
Con la ausencia de Mouriño, sin embargo, no se perdió el pulso del todo. La llegada de Alonso Lujambio Irazábal a la secretaría de Educación, en abril del 2009, volvió a abrir la perspectiva favorable para los inversionistas ibéricos. Él es ahora el “puente” entre las dos naciones con la misión de asegurar la expansión de los capitales provenientes de la Madre Patria. Y no es todo: además se cuenta con el aval de la poderosa “novia de Chucky”, Elba Esther, como supuesta garante de la continuidad.
No por otra cosa, el “delfín” de Calderón es ahora Lujambio... aunque el corazón de Cordero todavía se agite. Abundaremos.
La Anécdota
En la celebración glamorosa de la asunción presidencial de Adolfo López Mateos, las salutaciones efusivas no se hicieron esperar. En tales circunstancias, uno de los convocados, Don Manuel Tello, tuerto físicamente pero de gran visión política, se acercó al nuevo Ejecutivo sin reconocerlo.
--Oiga, joven –le espetó-. Le veo muy solicitado. Seguro le toco un hueso muy bueno. ¿Qué le dieron?
El mandatario entendió el despiste de Tello y le siguió la corriente:
--Pues, don Manuelito, me tocó, nada menos, la “mera buena”.
--¿Y quién es esa?
--La Presidencia, don Manuel, la Presidencia.
Como Tello todavía hay muchos que deambulan sin saber en donde pueden encontrar al presidente.
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Blog: www.rafaelloretdemola.blogspot.com
E-mail: rafloret@hotmail.com
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Rafael Loret de Mola
Escritor
viernes, 16 de abril de 2010
ODIO, MIEDO, MUERTE
Desafío Publicación: VIERNES 16 DE ABRIL DE 2010
*Odio, Miedo, Muerte
*Impuesto para Vivir
*La Caja de Seguridad
Por Rafael Loret de Mola
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La segregación siempre conviene a quienes apuestan por la injerencia sobre las soberanías ajenas. Una nación divida, crispada y obviamente separada en bandos irreconciliables despierta, sin duda, las apetencias y ambiciones de los fuertes que saben muy bien aprovecharse comercialmente de las pasiones políticas de los débiles y de los que no lo son tanto. Quizá por eso, en Kosovo hace dos años, una de las más recientes aportaciones de la Casa Blanca a la geopolítica universal, miles de manifestantes saludaron la independencia enarbolando las banderas de las barras y las estrellas y vociferando vivas a los Estados Unidos y ¡a Bush! –el ex mandatario a quien no se le piden cuentas-. Una prueba de que no todos están en contra del poderoso –y perverso- clan. Propósito mediático cumplido.
Ya hemos comentado que el hecho, sin enfriarse gran cosa las relaciones personales entre los presidentes de Rusia y la Unión Americana –en esos días, Bush junior visitó Moscú, al saliente Putin y a su sucesor Medvedev, sin alteraciones al orden público ni desplantes ni gestos encendidos por la proverbial rivalidad entre los que fueron polos opuestos durante la “guerra fría”-, convoca a otras regiones a proceder de la misma manera, esto es unilateralmente, para cantar su libertad y separarse por su cuenta del país al que pertenecían por sus raíces comunes, no sólo históricas y geográficas.
Sobresale un caso entre todos: el País Vasco, cuya autonomía, alcanzada en democracia en la España de hoy, no parece suficiente a los ojos de los extremistas, mucho menos si éstos son criminales y aprovechan las fuentes del terror para consumar atentados y extender la cauda de asesinatos sin otra razón que el fanatismo exacerbado-, dispuestos a seguir sembrando el horror para asegurarse los rendimientos de una “industria” execrable, la del terrorismo.
Y vaya si lo han logrado. No son pocos los empresarios que pagan el “impuesto revolucionario”, tazado de acuerdo a un riguroso análisis de los haberes del extorsionado, para asegurarse la posibilidad de vivir sin los agobios de secuestros y advertencias permanentes. De hecho, no hay quienes se resisten y ello algunos lo toman como un apoyo soterrado a “la causa” aun cuando no se determina qué significa exactamente ésta: ¿desintegrarse de España para enseguida asirse a la Unión Europea?¿Tanto dolor y tantos años de luchas soterradas, de asesinatos infamantes y sangre esparcida por doquier, para acabar siendo el cabús de la pujante alianza de las naciones del viejo continente?
Alguna vez, en San Sebastián, fusión del aire ibérico con la elegancia del sur de Francia, pregunté si los espectáculos taurinos y futbolísticos podrían desarrollarse con tranquilidad bajo el acecho incesante de los etarras, sobre todo cuando surgían, en el ruedo o las canchas, figuras españolas. Mis anfitriones sonrieron, con el aire de suficiencia de quienes creen saber lo que los demás desconocen:
--Las empresas pagan “el impuesto”. Es bastante más seguro que la Guardia Civil.
Así se desarrolla la existencia. Y ello explica que, en el fondo, perviva la insensibilidad colectiva hacia hechos degradantes. Por ejemplo, la alcaldesa de Mondragón, afiliada al segregacionista ANV con vasos comunicantes con ETA confirmados hasta con indagatorias judiciales, se negó a repudiar el asesinato de un ex consejero socialista a mansalva. Con ello fijó una postura reñida, en toda forma, con la legalidad a la que ella, como funcionaria pública, se debe. Otros ediles de la región han sido llamados por el Tribunal Supremo por haber hecho alegorías sobre le terrorismo incumpliendo las normas al respecto.
Más todavía: el Ayuntamiento de Bilbao, la ciudad más pujante de los vascos, izó la bandera española, a las dos de la madrugada, para cumplir con ello una orden del máximo organismo judicial que consideró un acto de rebeldía la negativa a honrar el lábaro patrio colocándolo al lado del localista pendón del País Vasco. Y para compensar por ello a los extremistas se ordenó la colocación de una monumental bandera de la ciudad, supuestamente más antigua que la de la “nación vasca”, en la plaza principal de la urbe. Esto es, se atizan las diferencias y se sigue fomentando la crispación general por todas las vías concebibles. Simbólicas o no.
Debate
Bajo el mandato inconstitucional de Víctor Cervera en Yucatán -1995-2001-, el reelecto cacique –ya había sido gobernador interino entre 1984 y 1988, votado para ello dos veces por el Congreso estatal- promovió una intensa campaña para favorecer el culto al regionalismo atizando la “leyenda negra” que coloca a Yucatán como una “hermana República” ajena al resto del país. Nada más injusto puesto que los yucatecos de ayer no fueron sino defensores a ultranza del federalismo, numen de la composición republicana, y rechazaron, por ende, al centralismo que exaltó al autócrata López de Santa Anna. De allí la descalificación antigua que se proyecta hacia la especial idiosincrasia del sureste,
Cervera, cuya filosofía consistía en asumir un cargo pensando en conquistar el inmediato superior según confesión propia, ordenó que se extendiera el culto a la “bandera yucateca”, con reminiscencias cubanas, en lugares públicos y hasta en las escuelas. Además distribuyó camisetas con el escudo y el pendón regionales alegando que no usaba los nacionales porque la ley lo prohibía. Del absurdo al cinismo. Todo ello con el propósito de asegurarse, a su favor naturalmente, los efectos de una soberanía ideada para exaltar el poder local. El de él, por supuesto.
Lo señalo para subrayar la facilidad con la que puede prenderse una hoguera en medio de una sociedad manipulable y veleidosa. Y también los peligros de la polarización política que extiende la intransigencia y la convierte hasta en nutriente de discursos en los que nada bueno puede darse en el adversario, consumido por la misma intolerancia. Cuando se llega a este nivel de agitación mental es evidente que se ha extraviado el rumbo, perdido todo sustento democrático en medio de una tempestad de impudicia política sectaria.
Las diferencias no desunen cuando existe una identidad nacional. Adolfo Ruiz Cortines decía que era necesario hablar de “los mexicanos”, siempre en plural y nunca en singular, para acentuar la composición multiforme del país que, sin embargo, estaba firmemente unido al ideal republicano. Tras la Independencia los dos intentos en pro de la monarquía se dieron tras el oscuro telón de la traición y duraron lo que un suspiro. La fuerza de la historia acabó por imponerse de manera definitiva aun cuando hay necios que todavía la niegan.
Aún así, ¡qué fácil resulta animar las intemperancias para ampliar los réditos de la manipulación colectiva! Basta con descalificar a los contrarios y negarles mérito y hasta buen juicio, en todo y para todo, para promover las bondades propias, las de cada iluminado que se considera infalible y cuasi perfecto, y mantener los engaños generales. No sopesan que ese divisionismo, esa crispación, sólo lleva al deleznable escenario de la injerencia externa gracias a la cual se desarrollan los intereses financieros y comerciales de cuantos se empeñan en adueñarse del mundo para preservar su cerrado horizonte elitista.
México, desde luego, no es ajeno a los grandes males de la actualidad. Ni está vacunado contra sus efectos.
El Reto
En un foro reciente para analizar la problemática del País Vasco, considerando además el interés de los Estados Unidos en acoger y publicitar a los representantes de esta autonomía, se llegó a una tremenda conclusión:
--Todo se reduce a una fórmula tremenda –dijo uno de los convocados-: odio, miedo y muerte. Para que desaparezca el odio es necesario extirpar al miedo y para que eso suceda es indispensable parar las muertes.
Pero la sociedad vasca ya no tiene espacios para la ponderación. La mayor parte vive bajo el terror. Y es que la intolerancia llega al extremo de que los maestros de grados superiores deben hacerse acompañar por escoltas armados hasta las aulas para poder discernir sobre sus temas, no necesariamente políticos. Sucede que se les encasilla por cualquier diferendo y se les amenaza con un atentado. Y el horror sigue extendiéndose hacia las células
Familiares, a cada rincón. Es, en realidad, una forma de asegurar la muerte en vida. De rodillas ante los violentos; encarceladas las conciencias.
Esta es la escena final que planteamos hoy para alertar sobre los destinos de las intolerancias exacerbadas y el culto a los cacicazgos aldeanos que en México se ha vuelto doctrina.
La Anécdota
En el Hotel Costa Vasca Barceló de San Sebastián tuve un desliz, hace años. Pregunté por la ubicación de la plaza de Illumbe y me dijeron que debía “bordear” el estadio de Anoeta para llegar allí. Pretendí bromear:
--Me gusta la ruta. Porque es como decir “no a ETA” por Anoeta.
Tiempo después volví al mismo sitio. Y en recepción me explicaron que debía ser cuidadoso con documentos y carteras. Que las depositara en la caja de seguridad. Nada extraño a lo rutinario. Pero no me dieron la llave. Bajé por ella y me la entregaron. Y guardé pasaportes, mi billetera –con poco dinero en efectivo pero todas mis tarjetas e identificaciones-, y la de mi esposa al igual que alguna pulsera y un collar valioso. Las llaves del automóvil además. Y extraje de la cartera unos billetes y uno de los plásticos bancarios por si deseaba consumir algo durante un paseo por el centro de la urbe.
Al regresar, abrí la caja de referencia y sólo faltaba mi billetera. Ni el gerente ni los empleados pudieron ofrecerme explicación alguna de cómo había podido violarse la cerradura sin dejar rastro. Y, por supuesto, propusieron que se había tratado de un descuido mío a pesar de que insistí en que, desde luego, había depositado la cartera porque de otra manera no habría sacado de ella lo que requerí para el recorrido planeado que se extendió a tres horas. Presenté la denuncia correspondiente –era diciembre de 2006-, sin que el hotel se responsabilizara. Muy conveniente.
Unas semanas después un Guardia Civil confirmó mis sospechas:
--No puede descartarse que los empleados y hasta los funcionarios del hotel pudieran estar confabulados. Algunos se identifican con ETA y lo abastecen. ¿Me entiende, verdad?
Me queda el recurso de exponerlo. Por si luego aparece por allí un homónimo terrorista. Odio, miedo, muerte.
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BLOG: www.rafaelloretdemola.blogspot.com
E-mail: rafloret@hotmail.com
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Rafael Loret de Mola
Escritor
*Odio, Miedo, Muerte
*Impuesto para Vivir
*La Caja de Seguridad
Por Rafael Loret de Mola
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La segregación siempre conviene a quienes apuestan por la injerencia sobre las soberanías ajenas. Una nación divida, crispada y obviamente separada en bandos irreconciliables despierta, sin duda, las apetencias y ambiciones de los fuertes que saben muy bien aprovecharse comercialmente de las pasiones políticas de los débiles y de los que no lo son tanto. Quizá por eso, en Kosovo hace dos años, una de las más recientes aportaciones de la Casa Blanca a la geopolítica universal, miles de manifestantes saludaron la independencia enarbolando las banderas de las barras y las estrellas y vociferando vivas a los Estados Unidos y ¡a Bush! –el ex mandatario a quien no se le piden cuentas-. Una prueba de que no todos están en contra del poderoso –y perverso- clan. Propósito mediático cumplido.
Ya hemos comentado que el hecho, sin enfriarse gran cosa las relaciones personales entre los presidentes de Rusia y la Unión Americana –en esos días, Bush junior visitó Moscú, al saliente Putin y a su sucesor Medvedev, sin alteraciones al orden público ni desplantes ni gestos encendidos por la proverbial rivalidad entre los que fueron polos opuestos durante la “guerra fría”-, convoca a otras regiones a proceder de la misma manera, esto es unilateralmente, para cantar su libertad y separarse por su cuenta del país al que pertenecían por sus raíces comunes, no sólo históricas y geográficas.
Sobresale un caso entre todos: el País Vasco, cuya autonomía, alcanzada en democracia en la España de hoy, no parece suficiente a los ojos de los extremistas, mucho menos si éstos son criminales y aprovechan las fuentes del terror para consumar atentados y extender la cauda de asesinatos sin otra razón que el fanatismo exacerbado-, dispuestos a seguir sembrando el horror para asegurarse los rendimientos de una “industria” execrable, la del terrorismo.
Y vaya si lo han logrado. No son pocos los empresarios que pagan el “impuesto revolucionario”, tazado de acuerdo a un riguroso análisis de los haberes del extorsionado, para asegurarse la posibilidad de vivir sin los agobios de secuestros y advertencias permanentes. De hecho, no hay quienes se resisten y ello algunos lo toman como un apoyo soterrado a “la causa” aun cuando no se determina qué significa exactamente ésta: ¿desintegrarse de España para enseguida asirse a la Unión Europea?¿Tanto dolor y tantos años de luchas soterradas, de asesinatos infamantes y sangre esparcida por doquier, para acabar siendo el cabús de la pujante alianza de las naciones del viejo continente?
Alguna vez, en San Sebastián, fusión del aire ibérico con la elegancia del sur de Francia, pregunté si los espectáculos taurinos y futbolísticos podrían desarrollarse con tranquilidad bajo el acecho incesante de los etarras, sobre todo cuando surgían, en el ruedo o las canchas, figuras españolas. Mis anfitriones sonrieron, con el aire de suficiencia de quienes creen saber lo que los demás desconocen:
--Las empresas pagan “el impuesto”. Es bastante más seguro que la Guardia Civil.
Así se desarrolla la existencia. Y ello explica que, en el fondo, perviva la insensibilidad colectiva hacia hechos degradantes. Por ejemplo, la alcaldesa de Mondragón, afiliada al segregacionista ANV con vasos comunicantes con ETA confirmados hasta con indagatorias judiciales, se negó a repudiar el asesinato de un ex consejero socialista a mansalva. Con ello fijó una postura reñida, en toda forma, con la legalidad a la que ella, como funcionaria pública, se debe. Otros ediles de la región han sido llamados por el Tribunal Supremo por haber hecho alegorías sobre le terrorismo incumpliendo las normas al respecto.
Más todavía: el Ayuntamiento de Bilbao, la ciudad más pujante de los vascos, izó la bandera española, a las dos de la madrugada, para cumplir con ello una orden del máximo organismo judicial que consideró un acto de rebeldía la negativa a honrar el lábaro patrio colocándolo al lado del localista pendón del País Vasco. Y para compensar por ello a los extremistas se ordenó la colocación de una monumental bandera de la ciudad, supuestamente más antigua que la de la “nación vasca”, en la plaza principal de la urbe. Esto es, se atizan las diferencias y se sigue fomentando la crispación general por todas las vías concebibles. Simbólicas o no.
Debate
Bajo el mandato inconstitucional de Víctor Cervera en Yucatán -1995-2001-, el reelecto cacique –ya había sido gobernador interino entre 1984 y 1988, votado para ello dos veces por el Congreso estatal- promovió una intensa campaña para favorecer el culto al regionalismo atizando la “leyenda negra” que coloca a Yucatán como una “hermana República” ajena al resto del país. Nada más injusto puesto que los yucatecos de ayer no fueron sino defensores a ultranza del federalismo, numen de la composición republicana, y rechazaron, por ende, al centralismo que exaltó al autócrata López de Santa Anna. De allí la descalificación antigua que se proyecta hacia la especial idiosincrasia del sureste,
Cervera, cuya filosofía consistía en asumir un cargo pensando en conquistar el inmediato superior según confesión propia, ordenó que se extendiera el culto a la “bandera yucateca”, con reminiscencias cubanas, en lugares públicos y hasta en las escuelas. Además distribuyó camisetas con el escudo y el pendón regionales alegando que no usaba los nacionales porque la ley lo prohibía. Del absurdo al cinismo. Todo ello con el propósito de asegurarse, a su favor naturalmente, los efectos de una soberanía ideada para exaltar el poder local. El de él, por supuesto.
Lo señalo para subrayar la facilidad con la que puede prenderse una hoguera en medio de una sociedad manipulable y veleidosa. Y también los peligros de la polarización política que extiende la intransigencia y la convierte hasta en nutriente de discursos en los que nada bueno puede darse en el adversario, consumido por la misma intolerancia. Cuando se llega a este nivel de agitación mental es evidente que se ha extraviado el rumbo, perdido todo sustento democrático en medio de una tempestad de impudicia política sectaria.
Las diferencias no desunen cuando existe una identidad nacional. Adolfo Ruiz Cortines decía que era necesario hablar de “los mexicanos”, siempre en plural y nunca en singular, para acentuar la composición multiforme del país que, sin embargo, estaba firmemente unido al ideal republicano. Tras la Independencia los dos intentos en pro de la monarquía se dieron tras el oscuro telón de la traición y duraron lo que un suspiro. La fuerza de la historia acabó por imponerse de manera definitiva aun cuando hay necios que todavía la niegan.
Aún así, ¡qué fácil resulta animar las intemperancias para ampliar los réditos de la manipulación colectiva! Basta con descalificar a los contrarios y negarles mérito y hasta buen juicio, en todo y para todo, para promover las bondades propias, las de cada iluminado que se considera infalible y cuasi perfecto, y mantener los engaños generales. No sopesan que ese divisionismo, esa crispación, sólo lleva al deleznable escenario de la injerencia externa gracias a la cual se desarrollan los intereses financieros y comerciales de cuantos se empeñan en adueñarse del mundo para preservar su cerrado horizonte elitista.
México, desde luego, no es ajeno a los grandes males de la actualidad. Ni está vacunado contra sus efectos.
El Reto
En un foro reciente para analizar la problemática del País Vasco, considerando además el interés de los Estados Unidos en acoger y publicitar a los representantes de esta autonomía, se llegó a una tremenda conclusión:
--Todo se reduce a una fórmula tremenda –dijo uno de los convocados-: odio, miedo y muerte. Para que desaparezca el odio es necesario extirpar al miedo y para que eso suceda es indispensable parar las muertes.
Pero la sociedad vasca ya no tiene espacios para la ponderación. La mayor parte vive bajo el terror. Y es que la intolerancia llega al extremo de que los maestros de grados superiores deben hacerse acompañar por escoltas armados hasta las aulas para poder discernir sobre sus temas, no necesariamente políticos. Sucede que se les encasilla por cualquier diferendo y se les amenaza con un atentado. Y el horror sigue extendiéndose hacia las células
Familiares, a cada rincón. Es, en realidad, una forma de asegurar la muerte en vida. De rodillas ante los violentos; encarceladas las conciencias.
Esta es la escena final que planteamos hoy para alertar sobre los destinos de las intolerancias exacerbadas y el culto a los cacicazgos aldeanos que en México se ha vuelto doctrina.
La Anécdota
En el Hotel Costa Vasca Barceló de San Sebastián tuve un desliz, hace años. Pregunté por la ubicación de la plaza de Illumbe y me dijeron que debía “bordear” el estadio de Anoeta para llegar allí. Pretendí bromear:
--Me gusta la ruta. Porque es como decir “no a ETA” por Anoeta.
Tiempo después volví al mismo sitio. Y en recepción me explicaron que debía ser cuidadoso con documentos y carteras. Que las depositara en la caja de seguridad. Nada extraño a lo rutinario. Pero no me dieron la llave. Bajé por ella y me la entregaron. Y guardé pasaportes, mi billetera –con poco dinero en efectivo pero todas mis tarjetas e identificaciones-, y la de mi esposa al igual que alguna pulsera y un collar valioso. Las llaves del automóvil además. Y extraje de la cartera unos billetes y uno de los plásticos bancarios por si deseaba consumir algo durante un paseo por el centro de la urbe.
Al regresar, abrí la caja de referencia y sólo faltaba mi billetera. Ni el gerente ni los empleados pudieron ofrecerme explicación alguna de cómo había podido violarse la cerradura sin dejar rastro. Y, por supuesto, propusieron que se había tratado de un descuido mío a pesar de que insistí en que, desde luego, había depositado la cartera porque de otra manera no habría sacado de ella lo que requerí para el recorrido planeado que se extendió a tres horas. Presenté la denuncia correspondiente –era diciembre de 2006-, sin que el hotel se responsabilizara. Muy conveniente.
Unas semanas después un Guardia Civil confirmó mis sospechas:
--No puede descartarse que los empleados y hasta los funcionarios del hotel pudieran estar confabulados. Algunos se identifican con ETA y lo abastecen. ¿Me entiende, verdad?
Me queda el recurso de exponerlo. Por si luego aparece por allí un homónimo terrorista. Odio, miedo, muerte.
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Rafael Loret de Mola
Escritor
jueves, 15 de abril de 2010
LAS BATALLAS PERDIDAS
Desafío Publicación: JUEVES 15 DE ABRIL DE 2010
*Las Batallas Perdidas
*Refugio: la Confusión
*Capos y Gobernadores
Por Rafael Loret de Mola
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Cada que emprende Felipe Calderón una supuesta batalla contra algunos de los anacronismos que impiden el desarrollo social –por ejemplo, hace una semana se lanzó en contra de los monopolios-, los tiros suelen salirle por la culata. No hay quien lo defienda a pesar de mantener niveles aprobatorios entre los mexicanos si bien lejanos a los registros de otros mandatarios, como los de El Salvador y Brasil, en el rango de excelentes, y otros más validados como buenos. Los del mexicano se anotan, en caída que se prevé irreversible, entre las medianías del continente con pérdida sustantiva de popularidad en los meses precedentes. Una señal, desde luego, más que alarmante para él y sus panegíricos.
La gran batalla perdida de la derecha se refleja en la tremenda dificultad por validarse democráticamente. En 2000 si bien obtuvo una victoria incuestionable tal se dio sobre la base del hastío colectivo hacia las conductas predadoras del priísmo hegemónico, por una parte, y las consiguientes proclamas a favor del cambio. La decepción fue mayúscula aun cuando los incondicionales de la causa –lo mismo que en el extremo contrario, hacia la izquierda-, pretendan sostener lo indefendible, esto es sin resultados específicos sobre el andar de la controvertida pareja ex presidencial, como si los Fox nos hubieran redimido de algo: ni siquiera lo hicieron del priísmo presidencialista y la prueba la tenemos demasiado a la vista de cara a la carrera sucesoria del 2012.
Es curioso: desde hace poco más de un año, el mandatario en ejercicio parece darse a la tarea de quedarse absolutamente solo. Por ejemplo, guerreó con los empresarios a consecuencia del socorrido “paquete fiscal” que éstos consideraron paralizador reprochándole sus fallos solidarios cuando estiman que las facturas electorales no han sido cubiertas del todo. Y no hubo más respuesta que los entendidos soterrados, que tienden a anular los mecanismos tributarios incómodos a cargo de los saldos por pagar, bajo una crisis tremenda de confianza.
Sucede ahora lo mismo que hace seis años, sólo que en mayor dimensión: se habla de índices todavía aprobatorios hacia Calderón por parte de sus gobernados –sobre el nivel del cincuenta por ciento se entiende-, pero nadie es capaz de sacar la cara, en serio, por su defensa. Igual sucedía con los Fox cuando lo cuestionábamos, incluso en sectores supuestamente afines a ellos, y no había quien contrarrestara las críticas de mayor calado, más bien ninguna de ellas. Sin réplica, en un ejercicio dialéctico, quien calla concede la razón a su interlocutor con la sola excepción de la ponderación ante los exabruptos, injurias y descalificaciones sumarias.
En la misma línea se extiende la idea de que el gobierno ha perdido la guerra del narcotráfico en tanto este, como en Colombia hace dos décadas, penetró el tejido social corrompiendo a la comunidad misma que reverencia a los nuevos ricos y se suma, con increíble docilidad, a los espejismos del dinero fácil. ¿Cuándo se dio, entonces, el punto de no retorno. Adolfo López Mateos, presidente entre 1958 y 1964, solía decir:
--Cada mexicano tiene metida la mano en el bolsillo de oro mexicano... ¡y pobre de aquel que rompa la cadena!
Podríamos estar festinando también, a la par con bicentenarios y centenarios marcados por la demagogia infecunda de cuantos ejercen el poder público, el cincuentenario de la exaltación de la corrupción como recurso para asegurar el patrimonio familiar por varias generaciones aun cuando con ello se pusiera en jaque a quienes dependen de sus esfuerzos cotidianos.
Siguiendo los pasos de la historia, es evidente que durante la administración federal 1982-88, bajo la férula de Miguel de la Madrid, se dio el primer “boom” del narcotráfico sobre suelo patrio al tiempo que se producían igualmente dos condiciones fundamentales para el futuro, hasta hoy: la incorporación de México al GATT que aceleró, libres de aranceles, la apertura en pro de las grandes transnacionales y el desarrollo imparable de sus franquicias; y el aislamiento financiero de las naciones endeudadas tras rechazarse la posibilidad de negociar los altísimos réditos en bloque, como lo propuso el entonces presidente de Argentina, Raúl Alfonsín –cuya muerte, por cierto, le convirtió en icono-. No creo en coincidencias y casualidades sino en hechos.
Llevamos, entonces, tres décadas, nada menos, desde que la infiltración de los cuadros superiores por obra y gracia de las mafias se hizo determinante. Y sólo hasta ahora se sopesan los daños, considerándose imposible subsanarlos, esto es como si fuese posible resignarse ante la ominosa influencia de los grandes capos, capaces ya no sólo de determinar sucesiones en los gobiernos estatales sino, más todavía, de imponer a los suyos al frente. Así lo plantean, como muestra, los sinaloenses, entre otros, afrentados por una campaña proselitista viciada de origen con el sello, claro, de las complicidades inconfesables.
Debate
La clase política va a la zaga de los cárteles. Y no existe iniciativa alguna para modificar la perspectiva. Como no la hay tampoco para sanear los infectados cuadros militares, como se ha pretendido con escaso éxito en los judiciales y policíacos, mientras las vendettas prosiguen sin cuento por el prurito de asegurar territorios y enclaves penetrando la estructura gubernamental. Lo repito: no será jamás eficiente privilegiar al ejército cuando nada se ha hecho para extirpar algunos de sus tumores malignos, sobre todo las conexiones non santas que únicamente no observa, al parecer, el propio titular del Ejecutivo federal.
De que la anarquía se ha impuesto no tengo duda alguna. Por ello, claro, uno de los grandes capos del poderoso y por ahora irreductible “cártel de Sinaloa”, Ismael “el Mayo” Zambada, puede contar con fuentes periodísticas sobresalientes para difundir sus propias emociones, acaso buscando tomarse una foto para luego modificar sus rasgos y escabullirse, cual si se tratase de un relevante hombre de negocios que demanda espacios y atenciones para hacer sentir su poder. En un estado de derecho, cuando menos, se habría hablado de encubrimiento para explicar las declaraciones sesgadas del delincuente.
Y en la misma línea, ¿cómo entender la exaltación de Joaquín “el Chapo” Guzmán, quien se fugara del penal de Puente Grande, en Jalisco, en 2001 como saludo del “narco” a la alternancia fallida, como uno de los mexicanos más ricos del planeta con una fortuna calculada en mil millones de dólares? Desde luego, la duda planteada es si el citado, en serio, “sólo” cuenta con el capital expresado o si únicamente se ha dado una cifra especulativa para asegurar su sitio dentro de la lista de Forbes con todo y las connotaciones imaginables.
Al señor Calderón todo esto, según se divulga, le disgusta una barbaridad, lo mismo las reseñas del semanario económico especializado en grandes corporativos que la singular entrevista concedida por Zambada en su guarida... posiblemente en Durango en donde las coberturas criminales se extienden mientras se desarrolla una campaña política con mucho de representación melodramática. Pero el mandatario en funciones no puede hacerse sentir, aunque tenga en apariencia los hilos del poder, porque ni él mismo sabe cuál es el terreno que pisa. Voltea a sendos lados y sólo descubre uniformes y lisonjeros. Y cree que por ello gobierna.
Si hablamos de batallas perdidas, la más grave derrota es, desde luego, la del espíritu. ¿Corroboran, los amables lectores, las consecuencias de haber optado por “el menos malo” en ausencia de liderazgos firmes y oposiciones con sentido de responsabilidad y no de rebatiña? Porque si hubo desaseos en el proceso comicial de 2006, lo peor fue que nadie pudiera comprobarlos cabalmente más allá de los exabruptos conocidos.
El Reto
Por cierto, hace dos semanas, difundimos una sentencia emitida en la década de los setenta, hace cuarenta años. El general Salvador Rangel Medina –“El General sin Memoria”, Juan Veledíaz, Debate-, expresó:
--Combatir al narcotráfico es una encomienda que puede costarle más cara al ejército pues el poder corruptor de las mafias es el enemigo a vencer.
Lo mismo que expresó “el Mayo” recientemente cuando mencionó que es imposible revertir los actuales términos cuando los tentáculos del narcotráfico han llegado muy hondo a la mayor parte de los sectores sociales. “Cada mexicano tiene metida la mano...”
Y de este punto surge, de la misma manera, la controversia acerca del deber de los informadores. Unos, en la frontera con Estados Unidos sobre todo, han optado por claudicar de plano; otros justifican el interés colectivo para convertirse, acaso sin proponérselo, en panegíricos de los capos insondables; algunos más insisten en que para ser periodistas es menester primero conservarse como tales, esto es sin pretensiones suicidas. El hecho es que, por el momento, los narcos en cierne dominan... hasta en la autocensura.
La Anécdota
Por los corrillos judiciales, allá en donde la cruzada principal es por el silencio para no levantar sospechas, escucho:
--Al “Chapo” no hay quien le ponga alto. Ya es demasiado poderoso. Te digo: con su propia mano ha abofeteado a dos gobernadores; y a la de Zacatecas la mandó rapar.
Propongo a los amables lectores dilucidar de quienes se trata. Va una lista de posibles:
1.- El de Chihuahua, José Reyes Baeza.
2.- El de Durango, Ismael Hernández Deras.
3.- El de Tamaulipas, Eugenio Hernández.
4.- El de Sonora, Guillermo Padrés.
5.- El de Sinaloa, Jesús Aguilar Padilla.
6.- Cualquiera otro que ustedes quieran agregar.
Es un juego que puede marchar paralelo a la arraigada costumbre de apostar por el “futuro presidente”.
(Anuncio: ya viene una nueva obra editorial de este columnista. Hablaremos de las escenografías, desde la matanza de Hutzilac hasta los avionazos y helicopterazos oportunos, entre otras cosas. Estará en librerías en los primeros días de mayo. En próxima entrega revelaré el título).
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BLOG: www.rafaelloretdemola.blogspot.com
E-mail: rafloret@hotmail.com
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Rafael Loret de Mola
Escritor
*Las Batallas Perdidas
*Refugio: la Confusión
*Capos y Gobernadores
Por Rafael Loret de Mola
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Cada que emprende Felipe Calderón una supuesta batalla contra algunos de los anacronismos que impiden el desarrollo social –por ejemplo, hace una semana se lanzó en contra de los monopolios-, los tiros suelen salirle por la culata. No hay quien lo defienda a pesar de mantener niveles aprobatorios entre los mexicanos si bien lejanos a los registros de otros mandatarios, como los de El Salvador y Brasil, en el rango de excelentes, y otros más validados como buenos. Los del mexicano se anotan, en caída que se prevé irreversible, entre las medianías del continente con pérdida sustantiva de popularidad en los meses precedentes. Una señal, desde luego, más que alarmante para él y sus panegíricos.
La gran batalla perdida de la derecha se refleja en la tremenda dificultad por validarse democráticamente. En 2000 si bien obtuvo una victoria incuestionable tal se dio sobre la base del hastío colectivo hacia las conductas predadoras del priísmo hegemónico, por una parte, y las consiguientes proclamas a favor del cambio. La decepción fue mayúscula aun cuando los incondicionales de la causa –lo mismo que en el extremo contrario, hacia la izquierda-, pretendan sostener lo indefendible, esto es sin resultados específicos sobre el andar de la controvertida pareja ex presidencial, como si los Fox nos hubieran redimido de algo: ni siquiera lo hicieron del priísmo presidencialista y la prueba la tenemos demasiado a la vista de cara a la carrera sucesoria del 2012.
Es curioso: desde hace poco más de un año, el mandatario en ejercicio parece darse a la tarea de quedarse absolutamente solo. Por ejemplo, guerreó con los empresarios a consecuencia del socorrido “paquete fiscal” que éstos consideraron paralizador reprochándole sus fallos solidarios cuando estiman que las facturas electorales no han sido cubiertas del todo. Y no hubo más respuesta que los entendidos soterrados, que tienden a anular los mecanismos tributarios incómodos a cargo de los saldos por pagar, bajo una crisis tremenda de confianza.
Sucede ahora lo mismo que hace seis años, sólo que en mayor dimensión: se habla de índices todavía aprobatorios hacia Calderón por parte de sus gobernados –sobre el nivel del cincuenta por ciento se entiende-, pero nadie es capaz de sacar la cara, en serio, por su defensa. Igual sucedía con los Fox cuando lo cuestionábamos, incluso en sectores supuestamente afines a ellos, y no había quien contrarrestara las críticas de mayor calado, más bien ninguna de ellas. Sin réplica, en un ejercicio dialéctico, quien calla concede la razón a su interlocutor con la sola excepción de la ponderación ante los exabruptos, injurias y descalificaciones sumarias.
En la misma línea se extiende la idea de que el gobierno ha perdido la guerra del narcotráfico en tanto este, como en Colombia hace dos décadas, penetró el tejido social corrompiendo a la comunidad misma que reverencia a los nuevos ricos y se suma, con increíble docilidad, a los espejismos del dinero fácil. ¿Cuándo se dio, entonces, el punto de no retorno. Adolfo López Mateos, presidente entre 1958 y 1964, solía decir:
--Cada mexicano tiene metida la mano en el bolsillo de oro mexicano... ¡y pobre de aquel que rompa la cadena!
Podríamos estar festinando también, a la par con bicentenarios y centenarios marcados por la demagogia infecunda de cuantos ejercen el poder público, el cincuentenario de la exaltación de la corrupción como recurso para asegurar el patrimonio familiar por varias generaciones aun cuando con ello se pusiera en jaque a quienes dependen de sus esfuerzos cotidianos.
Siguiendo los pasos de la historia, es evidente que durante la administración federal 1982-88, bajo la férula de Miguel de la Madrid, se dio el primer “boom” del narcotráfico sobre suelo patrio al tiempo que se producían igualmente dos condiciones fundamentales para el futuro, hasta hoy: la incorporación de México al GATT que aceleró, libres de aranceles, la apertura en pro de las grandes transnacionales y el desarrollo imparable de sus franquicias; y el aislamiento financiero de las naciones endeudadas tras rechazarse la posibilidad de negociar los altísimos réditos en bloque, como lo propuso el entonces presidente de Argentina, Raúl Alfonsín –cuya muerte, por cierto, le convirtió en icono-. No creo en coincidencias y casualidades sino en hechos.
Llevamos, entonces, tres décadas, nada menos, desde que la infiltración de los cuadros superiores por obra y gracia de las mafias se hizo determinante. Y sólo hasta ahora se sopesan los daños, considerándose imposible subsanarlos, esto es como si fuese posible resignarse ante la ominosa influencia de los grandes capos, capaces ya no sólo de determinar sucesiones en los gobiernos estatales sino, más todavía, de imponer a los suyos al frente. Así lo plantean, como muestra, los sinaloenses, entre otros, afrentados por una campaña proselitista viciada de origen con el sello, claro, de las complicidades inconfesables.
Debate
La clase política va a la zaga de los cárteles. Y no existe iniciativa alguna para modificar la perspectiva. Como no la hay tampoco para sanear los infectados cuadros militares, como se ha pretendido con escaso éxito en los judiciales y policíacos, mientras las vendettas prosiguen sin cuento por el prurito de asegurar territorios y enclaves penetrando la estructura gubernamental. Lo repito: no será jamás eficiente privilegiar al ejército cuando nada se ha hecho para extirpar algunos de sus tumores malignos, sobre todo las conexiones non santas que únicamente no observa, al parecer, el propio titular del Ejecutivo federal.
De que la anarquía se ha impuesto no tengo duda alguna. Por ello, claro, uno de los grandes capos del poderoso y por ahora irreductible “cártel de Sinaloa”, Ismael “el Mayo” Zambada, puede contar con fuentes periodísticas sobresalientes para difundir sus propias emociones, acaso buscando tomarse una foto para luego modificar sus rasgos y escabullirse, cual si se tratase de un relevante hombre de negocios que demanda espacios y atenciones para hacer sentir su poder. En un estado de derecho, cuando menos, se habría hablado de encubrimiento para explicar las declaraciones sesgadas del delincuente.
Y en la misma línea, ¿cómo entender la exaltación de Joaquín “el Chapo” Guzmán, quien se fugara del penal de Puente Grande, en Jalisco, en 2001 como saludo del “narco” a la alternancia fallida, como uno de los mexicanos más ricos del planeta con una fortuna calculada en mil millones de dólares? Desde luego, la duda planteada es si el citado, en serio, “sólo” cuenta con el capital expresado o si únicamente se ha dado una cifra especulativa para asegurar su sitio dentro de la lista de Forbes con todo y las connotaciones imaginables.
Al señor Calderón todo esto, según se divulga, le disgusta una barbaridad, lo mismo las reseñas del semanario económico especializado en grandes corporativos que la singular entrevista concedida por Zambada en su guarida... posiblemente en Durango en donde las coberturas criminales se extienden mientras se desarrolla una campaña política con mucho de representación melodramática. Pero el mandatario en funciones no puede hacerse sentir, aunque tenga en apariencia los hilos del poder, porque ni él mismo sabe cuál es el terreno que pisa. Voltea a sendos lados y sólo descubre uniformes y lisonjeros. Y cree que por ello gobierna.
Si hablamos de batallas perdidas, la más grave derrota es, desde luego, la del espíritu. ¿Corroboran, los amables lectores, las consecuencias de haber optado por “el menos malo” en ausencia de liderazgos firmes y oposiciones con sentido de responsabilidad y no de rebatiña? Porque si hubo desaseos en el proceso comicial de 2006, lo peor fue que nadie pudiera comprobarlos cabalmente más allá de los exabruptos conocidos.
El Reto
Por cierto, hace dos semanas, difundimos una sentencia emitida en la década de los setenta, hace cuarenta años. El general Salvador Rangel Medina –“El General sin Memoria”, Juan Veledíaz, Debate-, expresó:
--Combatir al narcotráfico es una encomienda que puede costarle más cara al ejército pues el poder corruptor de las mafias es el enemigo a vencer.
Lo mismo que expresó “el Mayo” recientemente cuando mencionó que es imposible revertir los actuales términos cuando los tentáculos del narcotráfico han llegado muy hondo a la mayor parte de los sectores sociales. “Cada mexicano tiene metida la mano...”
Y de este punto surge, de la misma manera, la controversia acerca del deber de los informadores. Unos, en la frontera con Estados Unidos sobre todo, han optado por claudicar de plano; otros justifican el interés colectivo para convertirse, acaso sin proponérselo, en panegíricos de los capos insondables; algunos más insisten en que para ser periodistas es menester primero conservarse como tales, esto es sin pretensiones suicidas. El hecho es que, por el momento, los narcos en cierne dominan... hasta en la autocensura.
La Anécdota
Por los corrillos judiciales, allá en donde la cruzada principal es por el silencio para no levantar sospechas, escucho:
--Al “Chapo” no hay quien le ponga alto. Ya es demasiado poderoso. Te digo: con su propia mano ha abofeteado a dos gobernadores; y a la de Zacatecas la mandó rapar.
Propongo a los amables lectores dilucidar de quienes se trata. Va una lista de posibles:
1.- El de Chihuahua, José Reyes Baeza.
2.- El de Durango, Ismael Hernández Deras.
3.- El de Tamaulipas, Eugenio Hernández.
4.- El de Sonora, Guillermo Padrés.
5.- El de Sinaloa, Jesús Aguilar Padilla.
6.- Cualquiera otro que ustedes quieran agregar.
Es un juego que puede marchar paralelo a la arraigada costumbre de apostar por el “futuro presidente”.
(Anuncio: ya viene una nueva obra editorial de este columnista. Hablaremos de las escenografías, desde la matanza de Hutzilac hasta los avionazos y helicopterazos oportunos, entre otras cosas. Estará en librerías en los primeros días de mayo. En próxima entrega revelaré el título).
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Rafael Loret de Mola
Escritor
miércoles, 14 de abril de 2010
PESCA SIN CORDELES
Desafío Publicación: MIÉRCOLES 14 DE ABRIL DE 2010
*Pesca sin Cordeles
*Iglesia Cuestionada
*Misoginia y Sotanas
Por Rafael Loret de Mola
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Mal les fue a los jerarcas de la Iglesia Católica a lo largo de las semanas precedentes –la Santa y la de Pascua-, bajo el estruendo de los escándalos que no cesan y alimentan el morbo de paganos y creyentes sobre una institución, que debiera ser baluarte de la moral, severamente cuestionada no sólo por los crímenes de algunos –insisto, algunos-, de sus miembros sino, peor todavía, por la alevosa protección de los mismos contra toda concepción de justicia, incluyendo desde luego a la “divina”. Ha sido mayor la erosión por la intolerancia de los altos prelados a las críticas que la causada por los abusos sexuales de religiosos descocados.
Hace algunos años, cuando la curiosidad crecía entre algunos monjes y sacerdotes por el deterioro político y moral del foxismo, un franciscano no pudo contenerse al expresar, en el Convento de la Cruz en Querétaro:
--¡Es indigno que (los pederastas) encuentren refugio en la autoridad eclesiástica! Esto daña más a la Iglesia porque nos convierte a quienes la formamos en cómplices, nada más. No es justo, ni razonable, ni moral.
Sobrevino de inmediato un profundo silencio. Varios de los allí reunidos asintieron con la cabeza; ninguno pretendió siquiera esbozar justificación alguna para los delincuentes con sotanas. Al contrario, en general se estimó que tales, sencillamente, debían ser llevados ante la justicia y expulsados de la grey para intentar con ello no salpicar de lodo a la institución eclesiástica y “a la mayor parte” de los religiosos sobre los que caían las sospechas como navajas de guillotinas.
Hablamos, entonces, del legado de Juan Pablo Magno y su acento universal en una época colapsada por los fundamentalismos y los flagelos del terrorismo, el narcotráfico y la especulación desmedida de los fuertes. Los saldos eran, pese a tantas resistencias, notablemente positivos. Pese a ello, dos hechos eran profundamente cuestionables: la débil reacción de la Santa Sede tras el asesinato del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo bajo el peso de ominosas dudas sobre peligrosas interrelaciones amafiadas en torno al suceso; y la sorprendente, increíble protección pontifical al fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, aun cuando se multiplicaban las denuncias sobre la conducta de éste, su doble vida y doble moral, con cargo contra el prestigio de su orden, especialmente trascendente por su capacidad de proveer fondos tras la dolorosa quiebra del Banco Ambrosiano y sus posibles secuelas criminales.
No se olvide que la asunción del Papa Wojtyla, tras el breve Pontificado de Juan Pablo I, encontrado muerto en su recámara tras treinta y cuatro días desde su proclamación, se dio en un entorno de crisis administrativa y de presiones sin cuento por la debacle de la institución financiera concentradora de los fondos del Vaticano y el consiguiente desprestigio derivado de los accionistas conectados con la mafia. Lo peor fue que el célebre Obispo Marcinkus, causante de la debacle, pasó de la condición de financiero a la de custodio –literalmente guardaespaldas- del sucesor de Pedro, elevando con ello las sospechas. Y, desde luego, fue protegido por el Vaticano, eludiendo a la justicia italiana. (Léase “En el Nombre de Dios”, de David Yallop, editado por DIANA en 1984)
¿Por qué el gran Papa, a quien admiré sinceramente por sus excepcionales dotes humanistas –jamás olvidaré mis dos cortas conversaciones privadas con él-, no actuó con rigor respecto a sendos acontecimientos nefastos, el crimen contra Posadas y la artificial crisis del Ambrosiano que no fue óbice para que la Santa Sede encontrara nuevas líneas financieras y crediticias? Por el contrario, soslayó sendos temas y los redujo al nivel de intercambios de opiniones particulares y casi secretos que apenas comienzan a ser revelados a cuenta gotas.
Los expertos en cuestiones vaticanas insisten en los enormes obstáculos, derivados sobre todo de los escándalos de Maciel, para la beatificación del Magno Pontífice quien ya no tiene posibilidad de defensa salvo por la memoria colectiva. No puede negarse, dadas las circunstancias, que los costos de todo ello han sido tremendos para las jerarquías eclesiásticas que se niegan a la modernización, para colmo, con la cual podrían, siquiera, contrarrestar las andanadas perniciosas –y las campañas promovidas por sus enemigos seculares-, fundadas, por desgracia, en hechos abyectos e incontrovertibles.
Hay quienes alegan la ausencia de pruebas documentales –esto es como si fuese obligación aportar fotografías o vídeos- contra pederastas y todo tipo de abusadores con sotanas, especialmente el llamado “Mon Peré” (Marcial Maciel) quien se erigía así sobre los demás en una escala similar a las del arraigado fascismo. Las palabras pueden doler, pero puntualizan. Y no reparan en que sus víctimas son demostraciones patentes del desorden, mental y físico, de quien pretendió ser santificado habiendo roto todas las reglas de su reclusión religiosa voluntaria. Y lo peor: lo hizo en nombre de Dios. No sólo los paganos deben recriminárselo.
Debate
Sin duda, la modernización es la clave para que la Iglesia y sus panegíricos salgan del atolladero moral a donde los han conducido un puñado de predadores sexuales. Arraigarse, en sentido contrario, a tradiciones caducas y a criterios obtusos, indefendibles, es tanto como ampliar las condiciones lacerantes que ya se traducen en una seria escisión de feligreses. ¡Hay tantas dudas por responder a la vista del creciente deterioro de una grey sometida a los inalcanzables misterios de la fe!
En una inolvidable conversación con Girolamo Prigione, el Nuncio exitoso cuya gestión se tradujo en la normalización jurídica de las Iglesias –luego de las reformas al artículo 130 de la Constitución- y la consiguiente reanudación de relaciones diplomáticas entre México y El Vaticano, me atreví a deslizar un tema controversial:
--¿Por qué –le pregunté-, se segrega a las mujeres de ejercer los ministerios, como si no fueran dignas de ello, cuando son ellas, en buena medida, quienes están llamadas a preservar, en el seno familiar, los valores que fundamentan la religión católica?
Prigione, contra su locuacidad acostumbrada, meditó su respuesta, acaso tratando de encontrar la más convincente, y replicó a media voz:
--Bueno... Nuestro Señor, Jesucristo, eligió sólo a doce apóstoles, todos ellos varones, y señaló con ello la misión de éstos y también la de las mujeres que exaltan el don de la maternidad, por ejemplo. Cada género, cada quien en su lugar.
Y evitó darme el privilegio de la réplica. Pues bien, tal postura ya no es defendible, entre otras cosas porque el entorno de hace dos mil años y el actual son diferentes y los roles han cambiado por efecto de la propia dinámica histórica. Así como el uso de los velos nos parece retardatario en cuanto significa opresión y segregación para las damas, la marginación religiosa, con tintes misóginos, ya no es sostenible. En la misma línea puede colocarse el celibato sacerdotal que poco aporta al servicio de Dios y sí, en cambio, reprime a la propia naturaleza humana. ¿Para qué?
No puede ir la Iglesia a contrapelo de la evolución social y de la superación de atavismos. ¿Acaso negarle a la mujer la posibilidad del sacerdocio no representa la misma línea por la cual se le marginaba de las enseñanzas universitarias y se le privaba del esencial derecho al sufragio universal como si fuera inferior al hombre en cuanto al imperativo de labrar su propio destino? Es evidente, por tanto, la caducidad del criterio discriminador en una comunidad universal que insiste, proclama y sostiene la igualdad de todos los seres humanos. ¿O seguirá cerrada la Iglesia en un plano similar a los fundamentalismos que sólo conducen a la intransigencia y al enfrentamiento?
El Reto
Siguiendo la moda del Bicentenario, con fastos exaltados por muchos de quienes niegan a la historia y aplican el bálsamo de la demagogia sobre los ignorantes, también pregunté a Prigione sobre las grandes aportaciones sociales de los curas Hidalgo y Morelos:
--La Iglesia –recordé- los excomulgó y ahora los vindica. ¿Esto significa que los luchadores sociales contemporáneos deben merecernos igualmente el privilegio de la duda?¿La Iglesia debe acompañar, por ejemplo, a quienes proclaman la Teología de la Liberación o amparan a los sublevados por efecto de las injusticias?
El prelado, incómodo, trató de evadirse:
--Bueno... son otros tiempos.
Y si lo son, insisto ahora, ¿no es necesario avanzar junto a la dinámica social e insistir, para empezar, en el imperativo de la justicia para proceder contra los delincuentes con sotanas? Todavía espero una respuesta al respecto.
La Anécdota
En otro convento, allá por Moroleón, Guanajuato, el célebre “Padre Pistolas”, mal hablado e incansable pastor, capaz de enfrentar a los caciques aldeanos sin someterse a la enseñanza bíblica de las mejillas escarnecidas, me dijo:
--Eso del celibato es una enorme tontería. A mí, la verdad, me gustan mucho las viejas, pero no por ello dejo de servir al Señor.
--Entonces, ¿también estaría usted a favor de que las mujeres puedan ser sacerdotisas?
El aludido pasó su mano sobre la frente y luego se rascó la caballera. Al fin, respondió:
--La verdad, no. Imagínese: ¿qué haríamos si nos salen por aquí una decena de Martas (se refería a la señora Sahagún, muy de moda entonces), dispuestas a tomar el poder? Dios bendito, sería terrible. Mejor dejémoslas en los conventos. Las monjitas suelen ser muy serviciales.
Como si hubiera disparado, sin cesar, una .45 con el cargador lleno. Y no agregó una palabra más.
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E-Mail: rafloret@hotmail.com
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Rafael Loret de Mola
Escritor
*Pesca sin Cordeles
*Iglesia Cuestionada
*Misoginia y Sotanas
Por Rafael Loret de Mola
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Mal les fue a los jerarcas de la Iglesia Católica a lo largo de las semanas precedentes –la Santa y la de Pascua-, bajo el estruendo de los escándalos que no cesan y alimentan el morbo de paganos y creyentes sobre una institución, que debiera ser baluarte de la moral, severamente cuestionada no sólo por los crímenes de algunos –insisto, algunos-, de sus miembros sino, peor todavía, por la alevosa protección de los mismos contra toda concepción de justicia, incluyendo desde luego a la “divina”. Ha sido mayor la erosión por la intolerancia de los altos prelados a las críticas que la causada por los abusos sexuales de religiosos descocados.
Hace algunos años, cuando la curiosidad crecía entre algunos monjes y sacerdotes por el deterioro político y moral del foxismo, un franciscano no pudo contenerse al expresar, en el Convento de la Cruz en Querétaro:
--¡Es indigno que (los pederastas) encuentren refugio en la autoridad eclesiástica! Esto daña más a la Iglesia porque nos convierte a quienes la formamos en cómplices, nada más. No es justo, ni razonable, ni moral.
Sobrevino de inmediato un profundo silencio. Varios de los allí reunidos asintieron con la cabeza; ninguno pretendió siquiera esbozar justificación alguna para los delincuentes con sotanas. Al contrario, en general se estimó que tales, sencillamente, debían ser llevados ante la justicia y expulsados de la grey para intentar con ello no salpicar de lodo a la institución eclesiástica y “a la mayor parte” de los religiosos sobre los que caían las sospechas como navajas de guillotinas.
Hablamos, entonces, del legado de Juan Pablo Magno y su acento universal en una época colapsada por los fundamentalismos y los flagelos del terrorismo, el narcotráfico y la especulación desmedida de los fuertes. Los saldos eran, pese a tantas resistencias, notablemente positivos. Pese a ello, dos hechos eran profundamente cuestionables: la débil reacción de la Santa Sede tras el asesinato del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo bajo el peso de ominosas dudas sobre peligrosas interrelaciones amafiadas en torno al suceso; y la sorprendente, increíble protección pontifical al fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, aun cuando se multiplicaban las denuncias sobre la conducta de éste, su doble vida y doble moral, con cargo contra el prestigio de su orden, especialmente trascendente por su capacidad de proveer fondos tras la dolorosa quiebra del Banco Ambrosiano y sus posibles secuelas criminales.
No se olvide que la asunción del Papa Wojtyla, tras el breve Pontificado de Juan Pablo I, encontrado muerto en su recámara tras treinta y cuatro días desde su proclamación, se dio en un entorno de crisis administrativa y de presiones sin cuento por la debacle de la institución financiera concentradora de los fondos del Vaticano y el consiguiente desprestigio derivado de los accionistas conectados con la mafia. Lo peor fue que el célebre Obispo Marcinkus, causante de la debacle, pasó de la condición de financiero a la de custodio –literalmente guardaespaldas- del sucesor de Pedro, elevando con ello las sospechas. Y, desde luego, fue protegido por el Vaticano, eludiendo a la justicia italiana. (Léase “En el Nombre de Dios”, de David Yallop, editado por DIANA en 1984)
¿Por qué el gran Papa, a quien admiré sinceramente por sus excepcionales dotes humanistas –jamás olvidaré mis dos cortas conversaciones privadas con él-, no actuó con rigor respecto a sendos acontecimientos nefastos, el crimen contra Posadas y la artificial crisis del Ambrosiano que no fue óbice para que la Santa Sede encontrara nuevas líneas financieras y crediticias? Por el contrario, soslayó sendos temas y los redujo al nivel de intercambios de opiniones particulares y casi secretos que apenas comienzan a ser revelados a cuenta gotas.
Los expertos en cuestiones vaticanas insisten en los enormes obstáculos, derivados sobre todo de los escándalos de Maciel, para la beatificación del Magno Pontífice quien ya no tiene posibilidad de defensa salvo por la memoria colectiva. No puede negarse, dadas las circunstancias, que los costos de todo ello han sido tremendos para las jerarquías eclesiásticas que se niegan a la modernización, para colmo, con la cual podrían, siquiera, contrarrestar las andanadas perniciosas –y las campañas promovidas por sus enemigos seculares-, fundadas, por desgracia, en hechos abyectos e incontrovertibles.
Hay quienes alegan la ausencia de pruebas documentales –esto es como si fuese obligación aportar fotografías o vídeos- contra pederastas y todo tipo de abusadores con sotanas, especialmente el llamado “Mon Peré” (Marcial Maciel) quien se erigía así sobre los demás en una escala similar a las del arraigado fascismo. Las palabras pueden doler, pero puntualizan. Y no reparan en que sus víctimas son demostraciones patentes del desorden, mental y físico, de quien pretendió ser santificado habiendo roto todas las reglas de su reclusión religiosa voluntaria. Y lo peor: lo hizo en nombre de Dios. No sólo los paganos deben recriminárselo.
Debate
Sin duda, la modernización es la clave para que la Iglesia y sus panegíricos salgan del atolladero moral a donde los han conducido un puñado de predadores sexuales. Arraigarse, en sentido contrario, a tradiciones caducas y a criterios obtusos, indefendibles, es tanto como ampliar las condiciones lacerantes que ya se traducen en una seria escisión de feligreses. ¡Hay tantas dudas por responder a la vista del creciente deterioro de una grey sometida a los inalcanzables misterios de la fe!
En una inolvidable conversación con Girolamo Prigione, el Nuncio exitoso cuya gestión se tradujo en la normalización jurídica de las Iglesias –luego de las reformas al artículo 130 de la Constitución- y la consiguiente reanudación de relaciones diplomáticas entre México y El Vaticano, me atreví a deslizar un tema controversial:
--¿Por qué –le pregunté-, se segrega a las mujeres de ejercer los ministerios, como si no fueran dignas de ello, cuando son ellas, en buena medida, quienes están llamadas a preservar, en el seno familiar, los valores que fundamentan la religión católica?
Prigione, contra su locuacidad acostumbrada, meditó su respuesta, acaso tratando de encontrar la más convincente, y replicó a media voz:
--Bueno... Nuestro Señor, Jesucristo, eligió sólo a doce apóstoles, todos ellos varones, y señaló con ello la misión de éstos y también la de las mujeres que exaltan el don de la maternidad, por ejemplo. Cada género, cada quien en su lugar.
Y evitó darme el privilegio de la réplica. Pues bien, tal postura ya no es defendible, entre otras cosas porque el entorno de hace dos mil años y el actual son diferentes y los roles han cambiado por efecto de la propia dinámica histórica. Así como el uso de los velos nos parece retardatario en cuanto significa opresión y segregación para las damas, la marginación religiosa, con tintes misóginos, ya no es sostenible. En la misma línea puede colocarse el celibato sacerdotal que poco aporta al servicio de Dios y sí, en cambio, reprime a la propia naturaleza humana. ¿Para qué?
No puede ir la Iglesia a contrapelo de la evolución social y de la superación de atavismos. ¿Acaso negarle a la mujer la posibilidad del sacerdocio no representa la misma línea por la cual se le marginaba de las enseñanzas universitarias y se le privaba del esencial derecho al sufragio universal como si fuera inferior al hombre en cuanto al imperativo de labrar su propio destino? Es evidente, por tanto, la caducidad del criterio discriminador en una comunidad universal que insiste, proclama y sostiene la igualdad de todos los seres humanos. ¿O seguirá cerrada la Iglesia en un plano similar a los fundamentalismos que sólo conducen a la intransigencia y al enfrentamiento?
El Reto
Siguiendo la moda del Bicentenario, con fastos exaltados por muchos de quienes niegan a la historia y aplican el bálsamo de la demagogia sobre los ignorantes, también pregunté a Prigione sobre las grandes aportaciones sociales de los curas Hidalgo y Morelos:
--La Iglesia –recordé- los excomulgó y ahora los vindica. ¿Esto significa que los luchadores sociales contemporáneos deben merecernos igualmente el privilegio de la duda?¿La Iglesia debe acompañar, por ejemplo, a quienes proclaman la Teología de la Liberación o amparan a los sublevados por efecto de las injusticias?
El prelado, incómodo, trató de evadirse:
--Bueno... son otros tiempos.
Y si lo son, insisto ahora, ¿no es necesario avanzar junto a la dinámica social e insistir, para empezar, en el imperativo de la justicia para proceder contra los delincuentes con sotanas? Todavía espero una respuesta al respecto.
La Anécdota
En otro convento, allá por Moroleón, Guanajuato, el célebre “Padre Pistolas”, mal hablado e incansable pastor, capaz de enfrentar a los caciques aldeanos sin someterse a la enseñanza bíblica de las mejillas escarnecidas, me dijo:
--Eso del celibato es una enorme tontería. A mí, la verdad, me gustan mucho las viejas, pero no por ello dejo de servir al Señor.
--Entonces, ¿también estaría usted a favor de que las mujeres puedan ser sacerdotisas?
El aludido pasó su mano sobre la frente y luego se rascó la caballera. Al fin, respondió:
--La verdad, no. Imagínese: ¿qué haríamos si nos salen por aquí una decena de Martas (se refería a la señora Sahagún, muy de moda entonces), dispuestas a tomar el poder? Dios bendito, sería terrible. Mejor dejémoslas en los conventos. Las monjitas suelen ser muy serviciales.
Como si hubiera disparado, sin cesar, una .45 con el cargador lleno. Y no agregó una palabra más.
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